Juan José García Morales
Sacerdote (1934-2024)
Nacimiento: Béjar (Salamanca), 31 de mayo de 1934
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1950
Ordenación sacerdotal: Turín, 11 de febrero de 1960
Defunción: Arévalo, 25 de enero de 2024
La infancia de D. Juanjo trascurrió rápida en su ciudad natal de Béjar. Su padre Saturnino (gerente de una fábrica textil que había en Béjar en aquellas décadas) y Magdalena habían formado una familia numerosa y cristianamente comprometida, además de estar muy implicados en la casa salesiana y en la familia salesiana. Se entiende, por ello, que el pequeño Juanjo fuera al aspirantado de Arévalo, que estaba terminando de prepararse como tal, en 1944 (con algún intervalo en Astudillo).
La profesión religiosa la emite en Mohernando el 16 de agosto de 1950, con solo 16 años, edad con la que en aquel tiempo se permitía profesar. Su proceso formativo continuó un año en el Postnoviciado que había en Madrid-San Fernando, para terminarlo en Turín-Crocetta. Allí, en la ciudad donde comenzó el carisma salesiano, realizaría toda su formación inicial, ordenándose sacerdote en la basílica de María Auxiliadora, el 11 de febrero de 1960.
Desde su infancia D. Juanjo desarrolló una inteligencia brillante y aguda, aunque fuera poco dado a mostrarlo. Los resultados académicos en los estudios realizados en la Crocetta (licenciatura en Filosofía y en Teología) son realmente brillantes. En las clases que impartió después siempre mostró su preparación, con esquemas claros y precisos, sin florituras. Sus publicaciones como profesor tampoco han sido abundantes, pero la preparación de sus clases la hacía con esmero extraordinario, hasta sentirse agotado en ciertas circunstancias.
Cada salesiano tiene su campo de acción más específico. El de D. Juanjo han sido las casas de formación, especialmente la etapa de Posnoviciado, a la que fue enviado ya en el tirocinio. Después de algunos años de profesor de Dogma en Salamanca, D. Juanjo acompañó al Posnoviciado en sus diversos traslados: Medina del Campo, Salamanca, Guadalajara y Burgos. Generaciones de salesianos de varias Inspectorías han recibido sus enseñanzas, su testimonio de vida salesiana sencilla, su palabra meditada sobre diversos temas y sobre el camino vocacional, el servicio del sacramento de la Reconciliación, sus reflexiones espirituales en diversos contextos.
Su personalidad le hacía ser reservado, aunque no alejado. Era sensible a la situación de las personas, escuchaba y dialogaba. Por su sensibilidad espiritual y su salud siempre delicada, le costaba asumir responsabilidades de gobierno y emprender proyectos nuevos; sin embargo, seguía con interés la marcha de la casa donde estaba y de la Inspectoría.
D. Juanjo se veía cada vez más limitado en sus fuerzas físicas, especialmente su proceso degenerativo en la rodilla que le causaba dificultades de movilidad. Por ello, el año 2001 se procedió a trasladarlo a la casa Felipe Rinaldi de Arévalo. Allí ha sido atendido exquisitamente, ha vivido con sencillez su vida salesiana, con la profundidad espiritual que le caracterizaba. En sus cartas de petición de profesión y de órdenes, D. Juanjo reconoce sus límites y confía en la bondad del Señor, en la intercesión de Don Bosco y de María Auxiliadora, al tiempo que expresa su deseo de entregar todas sus energías al servicio del Señor en la Iglesia y en la Congregación, respondiendo a lo que le indiquen los superiores. Don Bosco y María Auxiliadora sean también ahora sus intercesores para que pueda entrar, con la sencillez que le ha caracterizado, sin hacerse notar, en la casa del Padre.