Colla Baudino, Juan

Juan Colla Baudino

Sacerdote (1870-1952)

Nacimiento: Chiussa-Pessio-Cuneo (Italia), 20 de octubre de 1870
Profesión religiosa: Turín, 3 de octubre de 1891
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 19 de septiembre de 1908
Defunción: Córdoba, 16 de abril de 1952

Nació el 20 de octubre de 1870 en Chiussa-Pessio, provincia de Cuneo (Italia). Sintió pronto brotar en su corazón la vocación al estado religioso y sacerdotal.

El 3 de noviembre de 1887 entraba en el aspirantado salesiano de San Juan Evangelista de Turín bajo la dirección del beato don Felipe Rinaldi. El recuerdo de Don Bosco, al que vio por dos veces antes de su muerte, lo acompañó siempre. Durante el curso 1890-1891 hace el noviciado en Foglizzo (Turín), que concluye el 3 de octubre de 1891 con la profesión perpetua, en manos del rector mayor, don Miguel Rua, el cual lo envía a España, susurrándole: «Te mando a España, tierra de grandes santos».

Llega a Sarrià (1891-1892) en donde trabaja como clérigo temporal y después va al colegio de San José de Barcelona (1893-1896). Pasa inmediatamente a Sevilla (1897-1899), y en Málaga (1900-1906) compagina la docencia con los estudios de teología. Ya diácono, vuelve al colegio de la Santísima Trinidad (1907) y al de San Benito de Calatrava en la misma ciudad (1908-1910). Es ordenado sacerdote el 19 de septiembre de 1908. Una enfermedad fue la causa de retrasar la ordenación durante diez años.

San Benito de Calatrava (1910, 1916-1918), Málaga (1911-1914), Carmona (1915), Santísima Trinidad de Sevilla (1919-1926) y, al final, Córdoba (1927-1952) fueron el campo de su apostolado sacerdotal como jefe de estudios, administrador y, sobre todo, confesor.

En los últimos años sufrió diversas molestias estomacales. El frío invierno de 1952 afectó a su organismo envejecido. Antes de morir hizo la señal de la cruz y colocó las manos en la misma posición que de niño había visto a Don Bosco, y así falleció el 16 de abril de ese año en Córdoba.

Religioso de vida sencilla, humilde y abnegada, amable y generoso, de carácter alegre y optimista, raramente se quejaba por nada. Pese a su endeble constitución y sus continuos achaques, vivió hasta los 81 años.

Como curiosidad, el primer apellido cambia y se puede encontrar en los documentos «Dolla», «Colla», «Doglia». Hemos optado por Colla, que es como aparece en el último necrologio inspectorial (2017).