Juan Fargas Vila
Sacerdote (1907-1983)
Nacimiento: Manresa, 10 de noviembre de 1907
Profesión religiosa: Sarriá, 15 de julio de 1926
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 15 de junio de 1935
Defunción: Martí-Codolar, 3 de junio de 1983
Nació el 10 de noviembre de 1907 en Manresa (Barcelona). Huérfano a los 8 años, comenzó a trabajar muy pronto, según costumbre de la época. Por culpa de un accidente, se le quedó una ligera cojera para toda su vida. Luego ingresó como alumno interno en Sarriá, donde hizo los estudios de profesor mercantil.
Más tarde marchó al aspirantado de El Campello, volvió después a Sarriá para empezar el noviciado, que culminó con la profesión religiosa, el 15 de julio de 1926. Allí realizó los estudios de filosofía (1926-1928) y el trienio, en Mataró (1928-1931). Hizo los estudios de teología en Carabanchel Alto y fue ordenado sacerdote en Madrid por monseñor Manuel González, el 15 de junio de 1935.
Trabajó en Mataró (1935-1936) enseñando contabilidad; en verano marchó a Inglaterra para perfeccionarse en inglés y allí le pilló la Guerra Civil española. Apenas pudo, se trasladó a Salamanca (1936-1938), formó parte de la comunidad del colegio de María Auxiliadora y se incorporó al ejército, donde llegó a ser alférez-capellán.
Luego fue destinado como consejero escolástico a Huesca (1938-1939), Mataró (1939-1942) y Valencia-San Antonio (1943-1945), de donde partió como catequista a Ciutadella de Menorca. En 1946 es administrador de Horta durante 7 años. De BarcelonaHorta pasa a Valencia-Sagunto y a Ripoll también como administrador. En 1980 es destinado a Mater Salvatoris del Tibidabo. La enfermedad le obligó a trasladarse a la residencia Ntra. Sra. de la Merced de Barcelona-Martí-Codolar, donde murió el 3 de junio de 1983, a los 75 años de edad.
Buen salesiano, trabajador y cumplidor, puso sus cualidades humanas y espirituales al servicio de las misiones encomendadas por la Congregación. Al verdadero don Juan se le conocía muy bien en la clase y en el confesionario. Exigente jefe de disciplina, estuvo muy en su sitio durante los años que fue consejero escolástico; pero más aún durante los 25 de administrador.
Fue también un gran animador e impulsor de varias iniciativas, aunque fue en el Tibidabo donde el corazón ardoroso de don Juan halló su sitio junto al Sagrado Corazón de Jesús.