José Fuentes Fuentes
Sacerdote (1923-2000)
Nacimiento: Huétor-Tájar (Granada), 30 de enero de 1923
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1943
Ordenación sacerdotal: Santo Domingo (Antillas), 4 de diciembre de 1955
Defunción: Sevilla, 26 de febrero de 2000
Pepe nace en el pueblo granadino de Huétor-Tájar. A los 14 años queda huérfano. El padre lo lleva a Pamplona y lo deja bajo la tutela de su tío Julio.
En 1938 ingresa como alumno externo en la casa salesiana de Pamplona. Se gloriaba de haber recibido de las manos del mismo obispo de Pamplona, el salesiano don Marcelino Olaechea, el diploma de buena conducta y aplicación en un reparto de premios.
Le encanta la vida de los salesianos en las modélicas escuelas profesionales pamplonicas. Es el germen de su vocación salesiana, que lo lleva al aspirantado de Huesca, abierto aquel mismo año. En Sant Vicenç dels Horts hace el noviciado, que cierra con la profesión religiosa el 16 de agosto de 1943. En Gerona, durante los dos años siguientes, se entrega a los estudios filosóficos. El trienio práctico, trocado para él en quinquenio (1945-1950), lo comparte, como maestro y asistente, entre las casas de Alicante, Valencia-Sagunto y el último año en Barcelona-Horta.
Al fin, la consagración definitiva a Dios por la profesión perpetua (7 de agosto de 1950), le abre las puertas del teologado de Barcelona-Martí-Codolar, en el que estudia los dos primeros años de teología. Interrumpe los estudios hasta que desde Santo Domingo recibe la llamada del que fuera su protector, don Florencio Sánchez, entonces inspector de la Antillas, y que con anterioridad lo había sido de la tarraconense.
Y parte en 1954, con destino a Santo Domingo, donde es ordenado sacerdote el 4 de diciembre 1955. Su actividad sacerdotal la desarrolla en el mismo Santo Domingo y Moca. Calificará su etapa americana como una época de gran actividad y de mucho trabajo, pero muy tranquila y llena de satisfacciones. El ser más útil a los jóvenes lo llevó a doctorarse en Filosofía y Letras.
En 1964 regresa a España y se incardina en la inspectoría de Sevilla. Durante 20 años (1968-1988), sin descuidar la función sacerdotal, la labor escolar será su trabajo diario en Cádiz, Mérida, Badajoz y Sevilla-Trinidad, su último destino.
En 1996 pasó a formar parte de la nueva comunidad Don Pedro Ricaldone para enfermos. Fueron tres años delicados durante los cuales no llegó a asumir la enfermedad.
En sus últimos años aparecía seco, displicente, rebelde…, pero durante su vida no fue así. Mostró gran capacidad de afecto hacia los jóvenes y la gente que le rodeaba. Estando ya en la comunidad para enfermos, el inspector satisfizo sus grandes ilusiones de volver a visitar los lugares donde había trabajado en la República Dominicana, Ciudad-Trujillo y Moca.
Sus limitaciones físicas fueron progresando hasta resolverse en una larga enfermedad. Desencadenada el 26 de febrero una hemorragia digestiva, estuvo consciente, hasta que presentó parada cardiorrespiratoria, seguida de fallecimiento.