Eladio Gil Paz
Coadjutor (1931-2002)
Nacimiento: Solveira (Orense), 3 de diciembre de 1931
Profesión Religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1954
Defunción: Ávila, 21 de agosto de 2002
Nació Eladio en Solveira, pequeña parroquia perteneciente al concejo de Ginzo de Limia, Orense. Su familia estaba compuesta por los padres, Magín Gil y María Paz, y sus 11 hijos, de los cuales Eladio era el más pequeño. Se trataba de una familia muy cristiana. De los hijos, dos fueron sacerdotes, tres religiosas —una de ellas salesiana— y Eladio, coadjutor salesiano. Los padres, preocupados por su educación, lo enviaron al internado del colegio salesiano de Orense, donde fraguó su vocación.
Ingresó por primera vez en el noviciado de Mohernando en agosto de 1950, pero tuvo que abandonarlo por enfermedad, pasando al aspirantado de Arévalo, donde estuvo dos años. Vuelto al noviciado, profesa en Mohernando el 16 de agosto de 1954. Realiza el postnoviciado en Estrecho, de 1954 a 1957, y el tirocinio práctico en Béjar, de 1957 a 1960, donde continúa hasta 1965, como profesor del segundo curso elemental. Los años de Béjar, años de plenitud y alegría, fueron siempre recordados por él, como lo son por muchos de sus alumnos. En 1965 fue destinado a la casa de Atocha para encargarse de las librerías de Atocha y Carabanchel Alto. Desempeñó la tarea con dedicación y eficacia, llegando a abrir otro establecimiento en Estrecho. De 1979 hasta 1985 fue el ecónomo del noviciado e internado de Mohernando. Destacaba por su atención y delicadeza con novicios, chicos y salesianos, en particular, con los hermanos mayores. De 1985 a 1991 de nuevo fue encargado de la librería, en esta ocasión en la Central Catequística Salesiana. En 1991 regresó como ecónomo a la casa de Béjar, cuando este colegio había comenzado ya su declive. Cerrada esta presencia en 1994, siguió como ecónomo en las casas del teologado, Casa Don Bosco, Mohernando y casa inspectorial. En 1999 fue enviado para ayudar en la enfermería de la residencia Felipe Rinaldi de Arévalo. Pocos meses más tarde, él mismo siguió ya como enfermo, atendido de un progresivo Alzheimer. Moría el 21 de agosto de 2002, a los 70 años de edad.
Hizo honor siempre al apellido de su madre, siendo persona de paz, que irradiaba serenidad y transmitía aliento. Relucía modestamente a través de su cortesía y amabilidad proverbiales en la atención y delicadeza con los salesianos, chicos y jóvenes, y, particularmente, con las personas a su cargo y con aquellos que visitaban nuestras librerías y casas.