Jesús González Ruiz
Sacerdote (1931-2003)
Nacimiento: Mendavia (Navarra), 5 de enero de 1931
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1947
Ordenación sacerdotal: Tibidabo, 29 de junio de 1956
Defunción: Zaragoza, 20 de abril de 2003
Nació el 5 de enero de 1931 en Mendavia (Navarra), en el seno de una cristiana familia que, de sus siete hijos, entregó a la Iglesia a dos de sus hijas y a Jesús, el único varón.
Después de la Guerra Civil, la familia se trasladó a Pamplona y Jesús pasó a ser alumno del colegio salesiano. Un día, a la vuelta a casa, les dijo a sus padres que el director quería hablarles. Ellos quedaron perplejos pensando si habría hecho alguna trastada. Cuál no sería su sorpresa cuando el director les anunció que Jesús quería ser sacerdote salesiano.
Partió, pues, a Sant Vicenç dels Horts para el aspirantado. Allí mismo hizo el noviciado y su primera profesión el 16 de agosto de 1947. Los estudios de filosofía los cursó en Gerona y el trienio práctico en Barcelona-Sarrià. No se alejó de Barcelona en los cuatro años en que se preparó para el sacerdocio en el estudiantado de teología de Martí-Codolar. En Barcelona-Tibidabo se ordenó sacerdote el 29 de junio de 1956.
Su labor sacerdotal la desarrolló en las casas de Barcelona-Sarrià, Valencia (en ambos colegios), Elche (en los dos colegios), Zaragoza, Sevilla-universidad laboral, en los dos colegios de Alcoy, Ibi, La Almunia de Doña Godina, El Campello y finalmente de nuevo en Zaragoza, donde falleció a la edad de 72 años. Desempeñó el cargo de director en la Residencia de La Almunia (1979-1982), Elche-San Rafael (1982-1988) y en Ibi (1990-1996). Se sintió a gusto en todas partes, pero fue en Pamplona y en Elche donde —según confesó— fue más feliz.
Don Jesús era un salesiano entregado a su trabajo pastoral en los diversos cargos que le encomendó la obediencia: consejero de estudios, administrador y director. Albergaba en su fuerte corpachón un alma de niño.
En el libro sobre el 50 aniversario de la presencia de los salesianos en Elche, se constata su calado espiritual en estas notas: «Notas de un director: Servidor de la comunidad. – Un creyente totalmente entregado a la vivencia de la fe por encima de todo.
– Un creyente que se da sin límites a los demás, con una gran fe en Dios y en los hombres. Lema: servicio, paz. Amar a todos, alegría. Educar es preparar para el cambio». Y comenta el redactor del libro:
«Las trazas de hombre grandote y de su hablar algo impulsivo no nos habrían hecho sospechar del tesoro de fondo de Jesús González Ruiz».
Supo también llevar la cruz de la diabetes que le acompañó en los últimos nueve años de su vida. A pesar de todo el deterioro que ya iba notando en su físico, siempre fue puntual, sin renunciar a sus golpes de buen humor, cumplidor en la atención sacerdotal a la capellanía de las religiosas de San José.
La comunidad de Zaragoza, su familia, y en especial su hermana sor Presentación, fueron testigos de sus últimas horas pasadas casi en continua oración. Murió a los 72 años en Zaragoza el día de Pascua, 20 de abril de 2003.