García Fuente, Ángel

Ángel García Fuente

Sacerdote (1921-2003)

Nacimiento: Montoto de Ojeda (Palencia), 21 de enero de 1921
Profesión religiosa: Gerona, 16 de agosto de 1941
Ordenación sacerdotal: Tibidabo, 24 de junio de 1951
Defunción: Tibidabo, 21 de marzo de 2003

Nació en Montoto de Ojeda, provincia de Palencia, el 21 de enero de 1921.

Hizo el aspirantado en Sant Vicenç dels Horts. Durante la Guerra Civil fue acogido por la familia Nonell de Mataró. (Barcelona). El noviciado y los estudios de filosofía los realizó en Gerona (1940-1943) y su primera profesión religiosa el 16 agosto de 1941.

El trienio lo pasó en Mataró y en El Campello. En 1947 inicia los estudios de teología en Carabanchel Alto y los concluye en Martí-Codolar, siendo ordenado sacerdote en el Tibidabo el 24 de junio de 1951.

Desarrolló su labor sacerdotal en las casas de Sant Vicenç dels Horts, Gerona, Pamplona, Villena, Horta, Hogares Mundet, en la casa de ejercicios Mater-Salvatoris y en templo del Tibidabo.

A base de mucho esfuerzo y dedicación, sacó el título de director de cine (1985) y llegó a manejar hábilmente las cámaras, produciendo cortometrajes de gran estilo sobre la vida salesiana de nuestros colegios. Pero su ilusión la ponía más bien en la literatura y la historia, para la que se sentía dotado.

Llamaba la atención su carácter combativo en defensa de Dios y de la Iglesia. Convencido de que los españoles somos «largos de facellas, y cortos en contallas», embarca su vida en una auténtica cruzada espiritual, y funda la Editorial Ojeda, al servicio de la verdad y la cultura, para España e Hispanoamérica. De su pluma ardiente y apasionada surgen títulos como: Los mártires de la Cruzada Nacional, Isabel la Católica, En España se ha puesto el Sol…Entre sus obras, destaca la biografía de su hermana, la sierva de Dios Maximina García, religiosa de Santa Teresa de Jesús. Su nombre y sus libros están incluidos en el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de Historia.

En sus últimos años, tras una enfermedad progresiva, su espíritu fogoso y combativo se fue debilitando, a la vez que se hicieron armoniosamente más profundos e intensos su oración, su vida espiritual y su celo apostólico. Aunque muy duro y exigente consigo mismo, era permanente su disposición para el servicio divino, su vivencia de la eucaristía, su proclamación de la Palabra de Dios y su entusiasmo para llevar las almas a Dios.

Falleció en Barcelona-Tibidabo el 21 de marzo de 2003, a los 82 años de edad.