Luis Grena Zoccola
Sacerdote (1913-1981)
Nacimiento: Ricaldone-Alessandria (Italia), 29 de octubre de 1913
Profesión religiosa: Chieri-Villa Moglia (Italia), 18 de septiembre de 1931
Ordenación sacerdotal: Turín, 2 de junio de 1940
Defunción: Turín-Rebaudengo (Italia), 11 de marzo de 1981
Don Luis Grena nació en Ricaldone (provincia de Alessandria, Italia) en el seno de una familia campesina dedicada a las labores del campo. Un día el párroco de su pueblo acompañó a un salesiano a casa de Luis, quien le propuso ser salesiano. No dudó en responder afirmativamente.
Inició sus primeros estudios, como aspirante, en Ivrea y en 1930 entró en el noviciado de Chieri-Villa Moglia, donde profesó el 18 de septiembre de 1931. Hizo los estudios de filosofía en Foglizzo, al final de los cuales fue enviado a Gaeta para hacer el tirocinio práctico. De 1936 a 1940 realizó en La Crocetta (Turín) los estudios de teología y se ordenó el 2 de junio de 1940. Tras un año en Bagnolo, como asistente y docente, vino a España y aquí desarrolló su trabajo salesiano durante 28 años (1940-1969).
La primera casa que lo recibió fue Astudillo con el cargo de consejero durante seis años. El año 1946 la obediencia lo envió a Arévalo como catequista, cargo que desempeñó hasta 1948. De Arévalo fue destinado a Madrid-San Fernando como confesor de los salesianos estudiantes de filosofía, tarea que siguió desempeñando cuando el estudiantado de filosofía fue traslado a Guadalajara.
Al finalizar el curso 1954-1955, es enviado a Saldañuela (Burgos) como director de la escuela-granja agrícola y de aquí, también como director, pasa a El Royo (Soria). Es enviado después a Nueva Montaña (Santander) como encargado de la iglesia. Tras algún tiempo en Zuazo de Cuartango (Álava), como confesor, pidió regresar a Italia. De su actividad pastoral salesiana en España, los hermanos salesianos y los jóvenes encontraron en don Luis al padre y guía, al consejero bueno y prudente, al salesiano alegre y siempre dispuesto.
Ya en su patria, la obediencia le destinó a las catacumbas de San Calixto, donde permaneció hasta el año 1979. Es enviado después a Rebaudengo-Turín como secretario del centro de orientación profesional, tarea que no pudo llevar a cabo por la enfermedad que cada vez lo iba debilitando más.
El 23 de mayo de 1980, después de haber celebrado en el altar de la basílica de María Auxiliadora con ocasión de una peregrinación de jóvenes, tuvo que ser ingresado urgentemente en el Hospital del Cottolengo. Pocos días después, mientras las campanas del santuario de la Consolata tocaban el Ave María de Lourdes, don Luis emprendía su marcha al encuentro definitivo con Dios Padre.
El funeral, concelebrado por numerosos sacerdotes, fue presidido por don José Antonio Rico, visitador extraordinario de la inspectoría, portador también del saludo de la España salesiana, tan querida y recordada por don Luis Grena.