Tomás Gutiérrez Cuadrado
Sacerdote (1902-1971)
Nacimiento: Hinojosa de Duero (Salamanca), 26 de enero de 1902
Profesión religiosa: San José del Valle, 2 de septiembre de 1920
Ordenación sacerdotal: Ciudad Rodrigo, 20 de septiembre de 1930
Defunción: Hinojosa de Duero, 2 de noviembre de 1971
Nació en el pueblecito salmantino de Hinojosa de Duero, cuna de bastantes vocaciones sacerdotales y religiosas, en especial salesianas.
Emigran sus padres, desde 1911, a Tucumán (Argentina). Allí cursa sus estudios primarios. La familia volvió a España en 1914. De la mano del salesiano Julián Sánchez, en 1915 ingresa en el aspirantado de Cádiz. En San José del Valle hace, primero, el noviciado, que concluye con la profesión temporal el 2 de septiembre de 1920, y, de inmediato, el bienio de estudios filosóficos.
Luego cumple el trienio práctico en las casas de Sevilla-Santísima Trinidad, Ronda y San José del Valle. Los estudios teológicos, iniciados en El Campello, los concluye en Utrera con la ordenación sacerdotal, recibida en Ciudad Rodrigo el 20 de septiembre de 1930.
Utrera abre su salesiana hoja de servicios, como asistente, consejero y prefecto. Durante la Guerra Civil, presta el servicio militar en África, a las órdenes del capitán Cortés, que después sería el héroe del santuario de Santa María de la Cabeza (Andújar). Encarcelado el 18 de julio de 1936 en Ronda y a punto de ser fusilado, logra ser liberado gracias a una carta del general Queipo de Llano a su hermano José.
Pasa después a residir en la casa salesiana de Madrid-Cuatro Caminos, como estudiante universitario, y se licencia en Ciencias Naturales. Con este bagaje científico desarrollará su labor en las casas de Córdoba, en las sevillanas del colegio mayor Hernando Colón, Triana, Universidad Laboral y Mérida.
En 1968 fue designado para dirigir la nueva casa de Badajoz. En tres años puso en marcha la enseñanza elemental y el bachillerato y logró el convenio con la Universidad de Sevilla para dedicar uno de los pabellones del colegio a facultad de Ciencias, instalando además una residencia universitaria.
Concluido en Badajoz su trienio, como primer director de la casa, fue destinado al colegio mayor universitario San Juan Bosco de Sevilla con el cargo de vicedirector.
Aprovechando la festividad de Todos los Santos, mostró deseos de ir al pueblo natal con su hermano José y esposa. Celebró en el pueblo la misa solemne de la festividad, almorzó luego con el párroco y, al atardecer, repentinamente se sintió mal. Se le diagnosticó amago de embolia cerebral. Hacia medianoche alarmantes síntomas respiratorios lo llevaron a la muerte. Por expreso deseo suyo recibió cristiana sepultura en el panteón familiar, al atardecer del día de los difuntos, con todo el pueblo presente en el funeral presidido por el párroco, rodeado de salesianos llegados de Mérida, Badajoz, Salamanca, Pasajes y Sevilla.
Su prestigio entre las gentes de Badajoz se vio rubricado en la condolencia masiva que significó el funeral celebrado en la localidad, al que asistieron autoridades religiosas, civiles y académicas, y en la propuesta del ayuntamiento de dar su nombre a una de las calles adyacentes al colegio.
De él destaca, ante todo, el dinamismo salesiano. Hombre de su tiempo, supo hacer, a lo Don Bosco, de la acción el medio hábil para su misión educativo-pastoral. Desde la cátedra, la administración, en la calle, por correspondencia…, vivió la asistencia y el trabajo a presión y con espíritu salesiano.