Luis Hernández Ledesma
Sacerdote (1904-1972)
Nacimiento: Ciudad Rodrigo (Salamanca), 17 de abril de 1904
Profesión religiosa: San José del Valle, 10 de septiembre de 1920
Ordenación sacerdotal: San José del Valle, 30 de agosto de 1931
Defunción: Sevilla, 15 de enero de 1972
Dios llamó a la vida a Luis en la monumental villa salmantina de Ciudad Rodrigo, segundo hijo de Pedro y Andrea. Sus inocentes travesuras y sus solos de tiple en la catedral de su ciudad durante su infancia le dieron fama entre los suyos.
A finales de agosto de 1916 ingresa en el aspirantado de Cádiz. El 10 de septiembre 1920 emite la profesión religiosa en San José del Valle, donde de inmediato estudia filosofía. De 1923 a 1927 cumple el trienio en las casas de Ronda-Santa Teresa y Utrera. En la misma casa de Utrera inicia los estudios de teología y recibe la ordenación sacerdotal el 30 de agosto de 1931 en San José del Valle.
Durante la década 1931-1941, trabaja como catequista de la casa de Morón de la Frontera. Los primeros días de la Guerra Civil, en julio de 1936, el colegio fue pasto de las llamas y teñido con la sangre de dos salesianos, el director don José Limón y el coadjutor José Blanco. Él se salva por estar haciendo los ejercicios espirituales en San José del Valle.
Tras el paréntesis del curso 1941-1942, transcurrido en la casa de Las Palmas de Gran Canaria, desempeñó el servicio de director en las casas de Morón hasta 1948, Pozoblanco (1948-1954), SevillaTriana (1954-1957), Jerez-Oratorio (1957-1960) y Écija (1960-1962).
Luis es fiel a la figura del director, desempeñando la autoridad a base de un servicio humilde y sacrificado a los demás con una colaboración activa y responsable de todos. Mira por los intereses de la Congregación y de la Iglesia preparando con verdadero celo a futuros sacerdotes, religiosos o a ejemplares padres de familia. Actúa según las exigencias de los tiempos con mente abierta y corazón ardiente.
Tras un año de administrador en Algeciras, pasa a dirigir la casa de La Línea de la Concepción (1963-1966), concluyendo su itinerario de administrador en Morón de la Frontera.
Al encontrarse seriamente enfermo, es internado en el Hospital de Sevilla. Pese a los cuidados del doctor Sánchez Guijo, su antiguo alumno del colegio de Morón, y del equipo de médicos, no se consigue mejora alguna. El 15 de enero de 1972, a la edad de 67 años, moría en el Hospital Central de Sevilla.
Los antiguos alumnos moronenses reclamaron para sí el honor de trasladar sus restos mortales desde Sevilla al cementerio de Morón. Su funeral y sepelio fueron la manifestación patente del amor y aprecio hacia el bueno de don Luis. Su recuerdo quedará también grabado en el frontispicio de un grupo escolar, a él dedicado, como monumento perenne al padre y maestro de tantas generaciones.