José Mondéjar Lerma
Sacerdote (1912-1971)
Nacimiento: Córdoba, 14 de marzo de 1912
Profesión religiosa: San José del Valle, 8 de septiembre de 1929
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 11 de septiembre de 1938
Defunción: Las Palmas de Gran Canaria, 24 de noviembre de 1971
Nace en Córdoba el 14 de marzo de 1912. De padre andaluz, Antonio, y madre castellana, Cristina, fue alumno del colegio salesiano de la capital cordobesa.
En 1924, ingresa en el aspirantado de Cádiz y después en Montilla en 1926 para preparar su entrada en el noviciado de San José del Valle. Allí emite sus primeros votos el 8 de septiembre de 1929 y realiza sus estudios de filosofía (1929-1931).
Hace su tirocinio práctico de 1931 a 1934 entre Málaga y San José del Valle, entre los muchachos malagueños y los filósofos y novicios. Continúa en San José del Valle los estudios en teología y es ordenado en Sevilla, en plena Guerra Civil, el 11 de septiembre de 1938.
Dada su despejada inteligencia y facilidad para los estudios, es enviado primero a Granada (1941-1943) y más tarde a Salamanca para realizar la licenciatura en Lenguas Clásicas, al mismo tiempo que realiza labores pastorales.
Terminados los estudios civiles, va como catequista a Utrera (1946-1948) y más tarde como director (1948-1954). Son años de un internado en crecimiento, cantera de abundantes vocaciones y de florecimiento apostólico.
Al dividirse la inspectoría, es enviado al colegio de El Castillo de Ronda como director (1954-1957), participando al mismo tiempo en el consejo inspectorial de Sevilla y de Córdoba después.
Al terminar, es destinado al teologado de Posadas (Córdoba, 1957-1961) como director de los teólogos de ambas inspectorías, tarea nada fácil, pero para la que está preparado tanto intelectualmente como por su experiencia de gobierno. Logra conformar un buen equipo de profesores y formadores.
En 1961 es destinado de nuevo como director a La Orotava (1961-1964) en el momento en el que se transforma en un bachillerato reconocido.
Por fin, es relevado de sus funciones directivas y pasa a Las Palmas de Gran Canaria (1964-1971) donde vive unos años felices y relajados, dedicándose a su labor docente y apostólica, tanto en el colegio como atendiendo a las Hijas de María Auxiliadora. El 24 de noviembre de 1971 fallecía en Las Palmas. Medio en serio, medio en broma, solía decir: «Me moriré en un 24». Y así fue.
Era un hombre simpático, optimista, agradable, con mucha capacidad de trabajo. Unía una excelente formación intelectual a una gran capacidad pastoral y educativa.