Eusebio Hernández Zoco
Sacerdote (1933-1995)
Nacimiento: Carcastillo (Navarra), 21 de marzo de 1933
Profesión religiosa: Martí-Codolar, 16 de agosto de 1950
Ordenación sacerdotal: Tibidabo, 29 de junio de 1960
Defunción: Valencia, 8 de marzo de 1995
Nació en Carcastillo (Navarra) en el seno de una tradicional familia cristiana, segundo entre cinco hermanos. El buen ambiente cristiano y familiar hizo de él un chico piadoso, dispuesto a marcharse con los salesianos a la primera llamada. Esta le vino de la mano del salesiano don Cándido Villagrá, que lo ganó para el cursillo vocacional de Pamplona.
Al terminar dicho cursillo en el verano de 1944, a sus 11 años, partió para Barcelona a empezar el aspirantado en el Tibidabo, que continuó en Sant Vicenç dels Horts. En la nueva casa de Barcelona-Martí-Codolar, hizo el noviciado y la profesión religiosa el 16 de agosto de 1950.
En Gerona comenzó los estudios filosóficos que terminó en Sant Vicenç dels Horts. En Mataró realizó el trienio práctico para regresar de nuevo a Martí-Codolar y emprender los estudios teológicos, que culminó con la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1960.
Su primer destino como sacerdote fue Valencia-San Antonio. De allí pasó a la recién inaugurada casa de Ibi y luego al aspirantado de Sádaba. Y, sin abandonar las casas de formación, le recibió la casa de Cabezo de Torres, donde había, además de aspirantes, alumnos externos e internos de la población. En estos destinos desarrolló principalmente el cargo de consejero, con su estilo peculiar de salesiano cumplidor, exigente y entregado totalmente a los jóvenes.
Vuelve al externado del colegio de Valencia-Calle Sagunto, como director escolástico y ecónomo. Después de un curso de pastoral juvenil en Martí-Codolar, es enviado a la Universidad Laboral de Sevilla. Retorna a la inspectoría y es destinado sucesivamente a las casas de Albacete, Villena y Cartagena.
Aquí sufre un grave deterioro de salud a causa de un tumor de estómago muy extendido que requiere una intervención quirúrgica. Su reacción se convierte en oración de confianza en Dios y en claras opciones de vida, que reflejó de esta manera:
– «Opto por aceptar la voluntad de Dios.
– Opto por rechazar cualquier tentación de miedo, de desconfianza, de desesperanza.
– Opto por querer ir al abrazo de Dios. Él querrá recibirme. EUSEBIO».
Dejó hermosos escritos en los que se refleja un alma sensible de acentos casi místicos, abierta plenamente a la voluntad de Dios. Nadie podía imaginar que aquel Eusebio, de corteza tan dura y exigente, de aparente severidad, albergara en su interior un corazón tan delicado y tierno, una vena tan finamente poética.
En los últimos meses, debido al agravamiento de su salud, fue trasladado a El Campello, pero volvió posteriormente a Valencia, donde pudo prepararse a su final intentando conseguir, como él decía, ese concilio del alma con la carne.
Eusebio, salesiano sacerdote cabal, falleció a los 61 años en Valencia, el 8 de marzo de 1995. Sus restos reposan en el panteón salesiano de Benimaclet (Valencia).