Jiménez Díaz, Ildefonso

Ildefonso Jiménez Díaz

Sacerdote (1960-2014)

Nacimiento: Blascomillán (Ávila), 20 de agosto de 1960
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1979
Ordenación sacerdotal: Madrid, 25 de junio de 1988
Defunción: Arévalo, 11 de febrero de 2014

Nace en Blascomillán (Ávila). Después de varios años en el aspirantado de Arévalo, realiza el noviciado en Mohernando, donde profesa el 16 de agosto de 1979. Su andadura salesiana prosigue en los años de formación filosófica y pedagógica en Pozuelo de Alarcón (Madrid) y Guadalajara. Realiza el bienio práctico en el colegio de Madrid-Carabanchel Alto y los estudios de teología en el teologado de Madrid-Atocha. Es ordenado sacerdote el 25 de junio de 1988 por monseñor José Manuel Estepa. Al terminar los estudios teológicos, cursa la especialidad en Catequética, que le prepara aún más para realizar la misión pastoral.

A ella se entrega con verdadero entusiasmo en diversos centros de la inspectoría de Madrid: Carabanchel Alto, Guadalajara, Alcalá de Henares, Mohernando y Salamanca, como profesor de formación religiosa y animador y director de centros juveniles. Colaboró también generosamente durante algunos períodos en la pastoral juvenil de la diócesis de la isla de Curaçao, en las Antillas holandesas.

Se sentía feliz y contento en medio de la actividad salesiana. Siempre alegre. En las etapas vacacionales, los chavales, y también el resto de la gente de su pueblo, le esperaban con anhelo, pues dinamizaba salesianamente su tiempo estival. Creativo, dinámico y muy activo, dio lo mejor de sí mismo en la animación pastoral en los centros y casas en que estuvo. Cuidaba con esmero la formación de los catequistas y animadores; preparaba cuidadosamente los procesos de confirmación y educación en la fe en grupo. Valoraba la amistad y era amigo de todos: de los niños y jóvenes a los que educaba, de sus padres, de los hermanos de la comunidad, de los profesores y animadores. Y su gran actividad estaba alimentada en la presencia amorosa de Dios, que era verdaderamente el motor de su vida y de su actividad. Como aseguran quienes le conocieron y trataron más íntimamente, Fonso —como ordinariamente era conocido y llamado— era una persona con una espiritualidad muy cuidada, que fundaba e impulsaba su entrega educativa y pastoral.

Pero su vida se truncó muy pronto. En el año 2006, al regresar de un trabajo de seis meses en la isla de Curaçao, fue destinado como coordinador de pastoral a la obra salesiana de Carabanchel Alto. Muy pronto los hermanos de la comunidad empezaron a detectar que Ildefonso no se encontraba bien. Apenas comenzado el curso, tuvo que dejar toda actividad y pasó a la comunidad de la casa inspectorial, donde los neurólogos diagnosticaron la grave enfermedad que le aquejaba: demencia degenerativa cerebral. El proceso de la enfermedad, aunque lentamente, fue degradando su personalidad y en el año 2010 tuvo que pasar a la casa-residencia de enfermos Felipe Rinaldi de Arévalo. Allí murió el 11 de febrero de 2014, a la edad de 53 años.