Aparicio Persona, Valentín

Valentín Aparicio Persona

Sacerdote (1926-2014)

Nacimiento: Castillejo de Azaba (Salamanca), 14 de abril de 1926
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de septiembre de 1947
Ordenación sacerdotal: El Carmen-Bogotá, 28 de octubre de 1956
Defunción: Granada-Meta (Colombia), 20 de febrero de 2014

Nació en Castillejo de Azaba (Salamanca) el 14 de abril de 1926. Tras realizar los estudios primarios en su pueblo, ingresa en el aspirantado de Antequera (1942-1943) y de ahí pasa a Montilla (1943-1946). Posteriormente, entra en el noviciado de San José del Valle y emite los votos el 16 de septiembre de 1947. Estudia filosofía en Nuestra Señora de Consolación en Utrera (1947-1949) y el tirocinio práctico como maestro lo realiza en Cádiz (1949-1952).

En 1952 pasa de la inspectoría bética a la de Ecuador. En Bogotá estudia teología (1953-1956). Ahí es ordenado en El Carmen el 28 de octubre de 1956.

Comienza su estancia en Ecuador: Méndez (1956-1957) y Yuapi (1957-1959), como catequista y consejero; Aguacate (1959-1962) y Sucúa (1962-1965), como director; Gualaquiza (1965-1971), primero como vicepárroco itinerante y desde 1968 como director, al lado de la salesiana que hoy es beata sor María Troncati. En julio de 1971 regresa a España.

Más tarde, comienza su etapa en la prefectura apostólica del Ariari en Colombia: Puerto Lleras (1972-1974), como director y párroco; inspectoría de Bogotá (1975; La Macarena (1976-1983); Mesetas (1984-1988); Puerto Concordia (1988-1993); como párroco y desde 1993 a 1997, también como director de esta última; Mesetas (1997-2001); Jardín de las Peñas (2001-2005); La Holanda-Uribe (2006); Jardín de las Peñas de nuevo (2007-2014), como párroco.

Atropellado en la oscuridad de la noche por una motocicleta, fallece el 20 de febrero de 2014 en Granada-Meta (Colombia), a los 87 años de edad, 57 de sacerdote y 66 de salesiano.

Misionero alegre, batallador, constructor y buen predicador. Hombre de baja estatura, pero de gran personalidad, pasó anunciando el evangelio de Jesucristo por las tierras del Ariari durante más de 40 años. Era un salesiano que siempre estaba pidiendo para curar a los más necesitados. Realizó una gran labor evangelizadora. Capillas, casas rurales, escuelas, oratorios, canchas… han quedado como testigos de su inmenso trabajo.