Jiménez Galera, Andrés

Andrés Jiménez Galera

Novicio (1904-1936)

Nacimiento: Rambla de Oria (Almería), 25 de enero de 1904
Ordenación sacerdotal: Almería, 1926
Defunción: Guadalajara, 27 de julio de 1936
Beatificación: Roma, por el papa Benedicto XVI, el 28 octubre de 2007

Nació en Rambla de Oria, Almería, el 25 de enero de 1904. Ordenado sacerdote, fue nombrado coadjutor de la parroquia del Sagrario de Almería y profesor de teología del seminario diocesano.

Cuando en 1934 pasó por el seminario de Almería el salesiano don Marcelino Olaechea, don Andrés aprovechó para manifestarle sus deseos de ser salesiano. Fue admitido el curso 1935-1936 como aspirante en el colegio María Auxiliadora de Salamanca, donde se adaptó enseguida a la vida salesiana, que le parecía hecha a su medida.

En el verano de 1936 comenzaba su noviciado en Mohernando. Cuando el 23 de julio fue asaltada la casa y detenidos todos sus moradores, don Andrés, sin lamentarse, se dedicó, junto con el director, a confortar los ánimos de los demás, exhortando a confiar en la Providencia y a aceptar cuanto el Señor quisiera disponer. Igual que los otros miembros de la comunidad, tras ser expulsados del colegio, don Andrés estuvo también deambulando durante varios días por las márgenes del Henares, en busca de cobijo.

El día 27 de julio, sorprendidos por un grupo de milicianos, serían llevados al palacio de los Marqueses de Heras, y de aquí al gobierno civil de Guadalajara. El gobernador ordenó seguidamente que fueran devueltos de nuevo a Mohernando, como detenidos. Pero en el camino de vuelta, un grupo de milicianos del madrileño centro de Las Ventas, que andaba por allí, requisó uno de los coches y, al conocer la identidad sacerdotal de uno de sus ocupantes, don Andrés, ordenaron que se dirigiera hacia la capital. Le acompañaba el estudiante profeso Eulogio Cordeiro. Cuando los coches iban por el kilómetro 52 de la carretera de Madrid, próximo a Guadalajara, se pararon y les obligaron a bajar. En el cacheo le encontraron a don Andrés un crucifijo. Intentaron arrebatárselo, pero él no consintió. Entonces le ordenaron que cruzara la carretera y avanzara por una tierra en barbecho hacia el río Henares. No le dio tiempo a llegar. Ocho milicianos le dispararon por la espalda y el sacerdote cayó de bruces. Uno de los que le había disparado se adelantó hacia la víctima y al ver que todavía estaba vivo le remató con el tiro de gracia. El cadáver probablemente permaneció varios días sin ser sepultado. No se logró averiguar el lugar donde fue inhumado su cuerpo. Era el 27 de julio de 1936 y tenía 32 años.