Francisco Larena Gonzalo
Sacerdote (1924-2016)
Nacimiento: Iruecha (Soria), 20 de noviembre de 1924
Profesión religiosa: San José del Valle (Cádiz), 16 de agosto de 1949
Ordenación sacerdotal: Córdoba, 23 de junio de 1957
Defunción: Sevilla, 11 de febrero de 2016
Nació el 20 de noviembre de 1924 en Iruecha (Soria). Eran 10 hermanos en una familia cristiana dedicada al cultivo del campo. Curro, como era llamado familiarmente, era el segundo de sus hermanos. El menor también será sacerdote diocesano en Burgo de Osma.
Ya joven, marcha a Madrid y se emplea en el servicio de correos y telégrafos. Hizo el servicio militar en Zaragoza, donde conoció a los salesianos. Honorio Larena, familiar suyo, de la inspectoría de Sevilla, lo orientó hacia el inspector de Sevilla, quien le propuso ingresar en San José del Valle. Se despidió de su novia y se marchó al noviciado.
Hizo el noviciado en San José del Valle con 24 años, profesó el 16 de agosto de 1949 y estudió la filosofía en Utrera (1949-1951). Después del tirocinio en Utrera y hasta 1953, cursó sus estudios de teología en Alcalá y en Posadas (1953-1957). Hizo la profesión perpetua en Alcalá de Guadaíra el 29 de junio de 1954 y recibió la ordenación presbiteral en Córdoba el 23 de junio de 1957. Tenía 33 años.
Desde entonces desarrolló su labor pastoral como asistente y maestro en Córdoba, La Orotava, Montilla, Úbeda, Ronda y Antequera. En la Universidad de Comillas-Madrid (1970-1972) sacó la licenciatura en teología. Fue después párroco en Jaén (1972-1985) y en Linares (1985-1991). Pasó al teologado de Sevilla (1991-1997), como formador, y volvió a Úbeda desde 1997 hasta el 2 de febrero de 2016, cuando fue trasladado, enfermo de neumonía, a la casa de enfermos Don Pedro Ricaldone de Sevilla. Allí falleció el 11 de febrero de 2016, a los 91 años de edad.
De una inteligencia despejada y clara, era un gran lector, predicador apreciado y conversador ameno, interesado por la formación permanente y su actualización constante. Fue un gran animador de la Familia Salesiana, dedicado también por entero a los niños, jóvenes y matrimonios. Muy querido y respetado, sobre todo en Úbeda, donde tantos años sembró su buen hacer sacerdotal.