Agustín Pacheco Pascua
Sacerdote (1944-2016)
Nacimiento: Bilbao, 8 de octubre de 1944
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1965
Ordenación sacerdotal: Salamanca, 22 de abril de 1973
Defunción: Madrid, 7 de febrero de 2016
Nació Agustín en Bilbao el 8 de octubre de 1944 pero sus raíces familiares estaban en Salamanca, por lo que siempre se consideró salmantino. Sus padres fueron Agustín Pacheco y María Jesús Pascua.
Hizo regularmente los estudios de humanidades primero en el instituto Fray Luis de León y después en la escuela de magisterio de Salamanca, consiguiendo el título de maestro.
Tras un año de aspirantado en Arévalo (1963-1964), entró en el noviciado de Mohernando en 1964. Allí hizo su primera profesión religiosa el 16 de agosto de 1965. Los estudios filosóficos los realizó en Guadalajara de 1965 a 1968. Fue destinado como clérigo trienal a la casa de Madrid-Atocha. Cursó teología en Salamanca, donde fue ordenado sacerdote el 22 de abril de 1973.
Durante los años de teología, él, aun sin ser un gran deportista, empezó a destacar como un gran gestor y organizador de numerosos grupos y equipos de chicos de toda la ciudad. Le quedaría siempre esta afición de animador y tutor del fútbol juvenil, entrando incluso en relaciones con grandes equipos de categorías superiores, especialmente con el Real Madrid, que envió una corona el día de su funeral.
Comenzó a ejercer su sacerdocio en el colegio de Atocha como responsable de la residencia de internos (1973-1977) y coordinador de estudios de formación profesional (1977-1986). En 1977 sacó el título de Ingeniero Técnico en Electrónica industrial. Fue nombrado gerente de la librería salesiana de 1986 a 2001.
A continuación fue durante un sexenio ecónomo inspectorial de la inspectoría de Madrid. En 2007 pasó a ser director y procurador de la Procura de Misiones de Madrid, a la que dio un gran impulso.
En 2014 fue destinado a la Casa General de Roma como director de la fundación Don Bosco en el Mundo.
Agustín fue siempre una persona de acción intensa, generosa y eficaz. Esto fue lo que más le atrajo de Don Bosco y lo que ocupó toda su vida. Hombre con gran capacidad de trabajo, de gran profesionalidad en todo, responsable y servicial, especialmente con los más necesitados. Lo demostró de una manera eficiente en todos los puestos que ocupó, pero sobre todo en su relación con los países del tercer mundo durante el tiempo que estuvo de procurador de las misiones salesianas en Madrid y de director de la Fundación Don Bosco de Roma.
Le tocó vivir muy de cerca el terremoto de Haití y fue el encargado de promover y acompañar personalmente las obras de reconstrucción del país. No escatimó sacrificios y viajó repetidamente, a veces en condiciones muy precarias, con el fin de seguir de cerca todo lo que se estaba realizando y de que el dinero se empleara en aquello para lo que tantas personas generosamente lo habían destinado.
Poco más de un año pasó en la Casa General, pues pronto se le declaró una grave enfermedad, que le obligó a volver a España para ser aquí atendido.
Ingresado en el Hospital Puerta de Hierro, la salud fue poco a poco deteriorándose, pero él mantuvo siempre una actitud serena y esperanzada, mostrándose muy agradecido a cuantos lo visitaban. Al final, los dolores se hicieron muy intensos, pero los soportó con ejemplar resignación. Murió el 7 de febrero de 2016, con 71 años de edad y 50 de profesión salesiana.