Antonio Marcolungo Lanzerotto
Sacerdote (1864-1955)
Nacimiento: Pressana-Verona (Italia), 18 de julio de 1864
Profesión religiosa: Sarrià, 31 de octubre de 1891
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 8 de junio de 1895
Defunción: Sevilla, 18 de octubre de 1955
Antonio, nacido en Pressana, Verona (Italia), queda muy pronto huérfano de padre y es adoptado por un tío suyo que le enseñó el oficio de carpintero. Mientras realizaba el servicio militar, sintió la llamada de Dios. Estando en Brescia, envía a don Felipe Rinaldi, en ese momento director de la casa salesiana San Juan Evangelista de Turín para vocaciones tardías, una composición poética dedicada a su propia madre. Don Rinaldi, al descubrir en aquel soldado tales sentimientos, lo invita a ingresar en el aspirantado.
En el curso 1888-1889 realiza un año de aspirante. En octubre de ese año, don Rinaldi es destinado como director a la casa de Barcelona-Sarrià, y se lleva consigo a Antonio. En esta casa concluye las humanidades y hace el noviciado, que culmina el 31 de octubre 1891 con la profesión perpetua. Estudia filosofía y teología y es ordenado sacerdote el 8 de junio de 1895. Durante un trienio desempeña el cargo de catequista y atiende a la difusión de la buena prensa.
En el trienio 1898-1901 lleva la dirección del asilo de San Bartolomé en Málaga, preocupándose de los artesanos, estudiantes, hijos de María y las escuelas nocturnas, así como de propagar y atender la Pía Unión de los Cooperadores Salesianos. En agosto de 1901 don Antonio participó en Turín en el IX Capítulo General.
El 28 de septiembre de 1901 marcha a la casa de la Sevilla-Trinidad, donde pasará sin interrupción 54 años, consagrado por completo a obras de propaganda salesiana.
Encargado de los cooperadores, correrá toda Andalucía recogiendo los medios con que cubrir las crecientes necesidades de las obras salesianas. Fue exquisitamente gentil con los bienhechores, haciéndoles llegar sus augurios, oraciones, el Boletín Salesiano o la revista local Eco de María Auxiliadora y cuanto pudiera servir al mayor conocimiento de las obras de Don Bosco.
Incansable propagandista de la prensa, emprendió lo que él llamó la Cruzada del Bien Hablar, obteniendo halagüeños resultados. Divulgó la devoción a las santas patronas de Sevilla, Justa y Rufina, la devoción al rosario y la saludable práctica de la «Llave del Cielo».
Vivía apasionadamente la liturgia, prestando suma atención, a fin de que las funciones sagradas se desarrollasen con fervorosa precisión. Como confesor, requerido y amado por todos, se distinguió por su prudencia y paciente caridad, pasando con frecuencia tres o cuatro horas seguidas en el confesionario, día o noche avanzada.
En los 24 de mayo era de todos conocida la bolsa de don Antonio que, colgada a la espalda, contenía estampas, recibos, papeletas y propaganda salesiana.
Murió en Sevilla, a la avanzada edad de 91 años, el 18 de octubre de 1955.