Moreno Viñuelas, Inocencio

Inocencio Moreno Viñuelas

Coadjutor (1937-2017)

Nacimiento: Valdecolmenas de Abajo (Cuenca), 4 de julio de 1937
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1958
Defunción: Arévalo (Ávila), 23 de marzo de 2017

Nació Inocencio en el pueblo de Valdecolmenas de Abajo, de la provincia de Cuenca. Sus padres fueron Juan Moreno y Lucía Viñuelas. Cuando contaba ya 20 años de edad se decidió a hacerse salesiano e ingresó en el noviciado de Mohernando como coadjutor el 15 de agosto de 1957 y un año más tarde hizo allí su profesión religiosa, el 16 de agosto de 1958.

No tenía una cualificación específica, pero era una persona muy servicial y muy ordenada en sus cosas, dispuesto siempre a hacer lo que la obediencia le mandara. Por eso fue pasando sucesivamente por un buen número de casas: Arévalo, Ciudad Real, Domingo Savio de Madrid, Atocha, Carabanchel Alto, Paseo de Extremadura, Mohernando, casa inspectorial de Madrid, Alcalá de Henares, Puertollano y Aranjuez etc., prestando en ellas sus sencillos servicios, según las necesidades concretas de cada una.

Le gustaba mucho el deporte, especialmente el baloncesto; era habitual su presencia en los patios para interrelacionarse con los chavales, y para animar cuando había encuentros deportivos.

Aunque él era sociable y comunicativo, fue probado ampliamente por la enfermedad, que le causaba largos períodos depresivos, en los que muy a su pesar, se mostraba más solitario y encerrado en sí mismo, no porque no quisiera comunicarse, sino porque no podía. Pero siempre con la conciencia despierta, dándose cuenta de su situación, dejándose ayudar. A pesar del sufrimiento, permaneció durante su vida, aun en los momentos más difíciles, fiel a Dios y a su vocación, intentando descubrir su voluntad en cada una de las situaciones que le tocaba vivir, tratando de poner las fuerzas y cualidades que tenía en cada momento a disposición de la misión salesiana. Y aunque le faltaran las fuerzas y los ánimos para seguir adelante, lo que nunca le falló fue su piedad sencilla y sincera, que le hacía participar en los momentos de oración y celebración comunitaria.

Cuando ya no pudo valerse por sí mismo, fue llevado a la residencia Rinaldi de Arévalo, donde falleció el 23 de marzo de 2017.