Carlos Moretón Puig
Sacerdote (1929-1978)
Nacimiento: Ciudad Rodrigo (Salamanca), 5 de marzo de 1929
Profesión religiosa: Mohernando, 6 de enero de 1947
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 29 de junio de 1960
Defunción: Madrid, 14 de agosto de 1978
Moretón, como se le llamaba comúnmente, nació en Ciudad Rodrigo y creció en Béjar, dos notables poblaciones salmantinas, al calor de una familia numerosa: ocho hermanos. Hizo el aspirantado en Astudillo y el noviciado en Mohernando. Por falta de salud, no pudo profesar en su día, prolongando el noviciado hasta el día de Reyes de 1947. Empezaba así lo que luego sería su «vocación de enfermo».
Apenas terminado el primer año de filosofía, sufrió una fuerte infección. Internado en Guadalajara, fue trasladado al sanatorio de Valdelatas (Madrid). Allí sufrió una aparatosa operación de plastia y le fue extirpado un pulmón. Moretón, a pesar de tantas molestias, no perdió su nativa jovialidad ni perdió el tiempo. Aprovechó aquel ocio forzoso para leer, imponerse en materia de misiones, mandar colaboraciones a la revista Juventud Misionera, escribir versos y hasta una obra teatral, que se representó en escenarios salesianos.
Hizo teología en Carabanchel Alto y pudo ordenarse sacerdote el 29 de junio de 1960. Pasó dos años en Madrid-Paseo de Extremadura trabajando de salesiano y misionero. Se mostraba con los chicos bondadoso, alegre y comunicativo, propagando las misiones salesianas. Pasó luego a colaborar con don Hiscio Morales en la Procura de Misiones.
En el número 150 de la revista Juventud Misionera figura Carlos Moretón como nuevo director. Se convirtió en director, redactor jefe, administrador de la revista, y se industriaba para sacar originales, dibujos, jeroglíficos, estadísticas, dando amenidad e interés a la revista. Consiguió llegar a los 16.000 ejemplares de tirada. Fue un misionero de afición y curiosidad, en un afán permanente de inquietud apostólica.
Estuvo 14 años en la Procura. En el verano de 1978 llegó a Mohernando para hacer ejercicios espirituales. Al término cogió sus enseres y salió para Béjar a pasar unos días con su familia. Fueron pocos. La enfermedad respiratoria tomó un cariz alarmante. Urgentemente se le devolvió a Madrid, a la Clínica San Camilo. Allí, un paro cardíaco puso fin a su vida, a los 49 años de edad.