Eligio Navarro Parra
Coadjutor (1916-2008)
Nacimiento: Campofrío (Huelva), 13 de marzo de 1916
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1944
Defunción: Sevilla, 27 de junio de 2008
Nació el 13 de marzo de 1916 en Campofrío (Huelva) en el seno de una familia formada por los padres, José y Luisa, y sus cuatro hijos. Eligio era el más pequeño y el único varón. El padre falleció a los 33 años en las minas de Riotinto, víctima de la explosión de un barreno. La familia se trasladó entonces a Aracena (Huelva). Eligio, terminados sus estudios primarios, trabajó en una panadería.
Sus primeros contactos con los salesianos los tuvo a la edad de 20 años, gracias a don Manuel Fernández, director de la casa salesiana de la Trinidad, natural de un pueblo cercano al suyo, quien lo llevó a Sevilla como interno y alumno de carpintería.
Le llegó el servicio militar, que debió atender por año y medio. Al terminarlo conectó de nuevo con los salesianos y manifestó el deseo de entrar en la Congregación como religioso coadjutor. Hizo el aspirantado en la Trinidad y el aspirantado para coadjutores en Cádiz, donde tuvo ocasión de completar sus conocimientos de carpintería a las órdenes del coadjutor Maestro Pagés, al que tanto siempre recordó. En esta época tuvo que superar algunas dificultades por parte de la familia, que confiaba en él por ser el único varón y estar en edad de poder ayudarles.
A los 27 años comenzó su noviciado en San José del Valle. Emitió sus votos religiosos el 16 de agosto de 1944. Comienza entonces su vida práctica salesiana en la casa de la Trinidad (1944-1948) y en la comunidad fundadora del Hogar de San Fernando (1958-1951).
A partir de 1951 fue pasando por Cádiz, el oratorio de Jerez de la Frontera y por Cáceres, en los comienzos de la fundación. También se beneficiaron de su presencia Palma del Condado, en dos ocasiones, Utrera y el primer año del teologado restaurado en la Trinidad.
En Alcalá de Guadaíra estuvo durante ocho años y 16 en Triana, donde cayó enfermo e ingresó por vez primera en la comunidad de Pedro Ricaldone (1999-2000). Fue destinado todavía al colegio de la Trinidad, donde permaneció durante cinco años. Y finalmente fue recibido en la casa Pedro Ricaldone, donde pasó sus tres últimos años y falleció el 27 de junio de 2008, a la edad de 92 años.
De carácter jovial, era servicial, sencillo, trabajador y agradecido por los servicios que se le hacían. Y muy piadoso. Había trabajado en muchas cosas y era muy habilidoso. Su entrega a la misión salesiana y a los jóvenes fue siempre la meta final de todos sus sencillos quehaceres.