Digno Outeiriño Vispo
Sacerdote (1892-1978)
Nacimiento: San Pedro de la Mezquita (Orense), 27 de mayo de 1892
Profesión religiosa: Sarrià, 24 de septiembre de 1911
Ordenación sacerdotal: Sarrià, 29 de junio de 1929
Defunción: Alicante, 4 de mayo de 1978
Nació el 27 de mayo de 1892 en San Pedro de la Mezquita (Orense). Siendo alumno del colegio de Barcelona-Sarrià, pasó al recién abierto aspirantado de El Campello. Volvió a Sarrià para hacer el noviciado y profesar el día 24 de septiembre de 1911. Después de los estudios de filosofía en El Campello, pasó el trienio práctico en Valencia, Sarrià y Rocafort. Alternando con clases y asistencias, inició los estudios de teología en El Campello y los terminó en Sarrià. Fue ordenado sacerdote de manos de monseñor Reig en Barcelona el 29 de junio de 1929.
Ya sacerdote, fue primero miembro de las comunidades de Barcelona-San José, de Rocafort y de Alicante. Estando en Rocafort le sorprendió la Guerra Civil, pero pudo obtener pasaporte para salir al extranjero, lo que le dio ocasión para permanecer en Francia durante todo un curso escolar. El colegio de Niza, junto al Mediterráneo, y el de Giel, en Normandía, fueron lugares para su labor salesiana y para aprender el idioma francés que, más tarde, enseñó durante muchos años.
Finalizada la guerra, pasó a Vigo, después a Sarrià como catequista de artesanos, a Rocafort y a Alicante, donde acabaría su vida después de una estancia de 26 años.
Don Basilio Bustillo, que lo conoció bien y trató de cerca, dejó unos certeros trazos de su semblanza física y moral: «Su físico era fuerte y, aunque buen mozo, algo arrastrapiés desde la juventud, y mucho en la vejez… Ojos vivos y voz potente. No hacía gala de cargos, que pocos tuvo…, pero sí de su larga condición de maestro y asistente. Se jactaba en ocasiones de pluma bien cortada. Y blasonaba de púlpito… Era un religioso pobre de solemnidad. Rindió su voluntad a la obediencia continuamente, aunque no fue amigo de grandes alabanzas a los superiores, para quienes, más bien, tenía muchos y agudos refranes… Don Digno era como un trigal fecundo, infestado de rojas amapolas. No podía ser por menos un hombre de su talla: rico de espíritu, celoso sacerdote, maestro ejemplar y salesiano de pies a cabeza… Su recia y rica personalidad, vestida de sencillez y buen humor, cubierta a veces de enigmática trastienda, fue sembrando alegría por doquier, con sus dichos ocurrentes y oportunos, sazonados con la sal de su exclusiva».
Durante el tiempo que permaneció en Alicante, colaboraba en el periódico La Verdad, reseñando lo acontecido en las fiestas salesianas, evocando la figura y el sistema educativo de Don Bosco y propagando la devoción a María Auxiliadora.
Fue también un celoso apóstol del confesionario, donde pasaba todo el tiempo que le dejaban libre sus clases y ocupaciones. Y aún acudía como confesor extraordinario a los colegios cercanos y a los de las Hijas de María Auxiliadora.
Pero tampoco don Digno era eterno. Su corazón comenzó a quebrarse. Y, a pesar de todo y de su delicada salud, siguió siendo un buen ejemplo de serenidad, de alegría y de experiencia en la comunidad. Hasta que en Alicante se apagó la vela que tanto tiempo ardió en celo por la casa del Señor, el 4 de mayo de 1978, a los casi 86 años de edad.