Pagán Bargadá, Baldomero

Baldomero Pagán Bargadá

Sacerdote (1879-1951)

Nacimiento: Barcelona, 17 de enero de 1879
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 15 de agosto de 1897
Ordenación sacerdotal: Granada, 24 de septiembre de 1910
Defunción: Pozoblanco (Córdoba), 19 de febrero de 1951

Nació el 17 de enero de 1879 en Barcelona.

Ingresa en Sarrià en 1894 y al año siguiente comienza el noviciado en Sant Vicenç dels Horts. Emite sus primeros votos temporales el 15 de agosto de 1897.

Es enviado a Málaga por tres años, un año a Sevilla, dos sucesivos en el colegio de san Benito de Calatrava en Sevilla y el siguiente en Carmona (1906-1907) con la particularidad de que desde 1901 a 1904 en el Elenco General lo vuelve a incluir como «ascritto», es decir, como «novicio-clérigo», para en 1905 aparecer de nuevo como «clérigo temporal». De ahí pasa a Utrera (1907-1910), emite la profesión perpetua en Sevilla y, alternando la enseñanza con los estudios de teología, finaliza con la ordenación sacerdotal en Granada el 24 de septiembre de 1910.

Estrena su ministerio sacerdotal en el colegio de Santa Teresa de Ronda (1910-1915) y pasa después un año a Carmona como catequista. Continúa como confesor a Córdoba (1917-1929), Morón de la Frontera (1930-1931) y Pozoblanco (1931-1939). En el valle de los Pedroches vive en sus propias carnes la violencia de la Guerra Civil. En julio de 1936, tras la resistencia de un núcleo sublevado, la población se rinde a las fuerzas afines a la república. Comenzó entonces el calvario de Baldomero, junto a la comunidad salesiana. Fue encarcelado. Unos días después lo sometieron a una simulación de juicio y lo condenaron a 14 años, tres meses y un día de cárcel por no mostrar simpatía por la república y haber celebrado misa. Junto a los salesianos Antonio do Muiño, Antonio Sánchez y Luis Parrondo, fue trasladado primero a la cárcel de Jaén y después a Totana (Murcia), para terminar construyendo trincheras y fortificaciones en el cinturón de Valencia.

Tras la guerra, es destinado a Alcalá de Guadaíra (1940-1945) y a Pozoblanco (1946-1951). Aquí la bronquitis crónica, complicada con una gripe mal curada, y su avanzada edad ocasionaron su muerte, ocurrida el 19 de febrero de 1951, a los 72 años de edad.

Fue un buen religioso, cultivador de las tradiciones salesianas y de la pobreza evangélica. Realizó una estupenda labor como confesor y director espiritual de los salesianos, alumnos y Familia Salesiana. Muchos jóvenes entraron en la vida religiosa y sacerdotal dirigidos por él. Sin cargos relevantes ni grandes títulos, supo hacer de su vida un regalo para quienes se cruzaron en su camino.