Parreño Pomares, Manuel

Manuel Parreño Pomares

Coadjutor (1897-1987)

Nacimiento: Elche, 7 de julio de 1897
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 25 de julio de 1917
Defunción: Pamplona, 13 de noviembre de 1987

Nació en Elche (Alicante). Entró como aspirante en Sarrià y fue novicio en Carabanchel Alto, donde profesó el 25 de julio de 1917. Al terminar el noviciado fue destinado a Valencia, como carpintero. Luego pasó a Ceuta, donde vivió en primera persona la guerra de África (1919-1922). Actuó como practicante de medicina y cirugía. Allí recibió la Medalla de bronce de la campaña de África y la Cruz al Mérito Militar colectiva. A principios de 1922 volvió a la península.

El 20 de febrero de ese año renovó la profesión en Valencia y en agosto hizo la profesión perpetua en Sarrià, donde se quedó como carpintero hasta el año 1935. De Sarrià fue enviado a Pamplona (1935-1944), donde pasó los difíciles años de la Guerra Civil y la postguerra, durante los cuales ofreció sus servicios de practicante de medicina. Pasó de nuevo a Sarrià para ejercer su oficio de carpintero otros seis años, hasta 1950. Desde este año hasta 1958 quedó como encargado y técnico de construcción de las obras del Tibidabo. Supervisó después las obras de Cabezo de Torres, El Campello, L’Arboç, Ibi y Sádaba.

Después de un curso en la Universidad Laboral de Sevilla, en 1959 volvió definitivamente a Pamplona donde trabajó en la carpintería hasta el año 1962. Ya jubilado, prestó sus servicios en el almacén y en la librería hasta el momento de su fallecimiento, acaecido el 13 de noviembre de 1987, a los 90 años de edad.

Se le otorgó la Medalla de Bronce del Sindicato Nacional de Enseñanza. Publicó el Manual del carpintero-ebanista (1944) y el del Técnico de la construcción (1950).

El señor Parreño fue un salesiano ordenado y austero, con gran capacidad de trabajo y sentido del deber, se preocupaba de su salud para no tener que faltar a sus obligaciones, puntual y fiel a la oración comunitaria, hombre de pícara alegría, a veces un tanto incordiante, sobre todo con los hermanos jóvenes. Fue un salesiano fiel a su trabajo, siempre disponible para el servicio.

En álbumes, cuidadosamente ordenados, duermen datos y noticias en las que se muestra la vitalidad de la Congregación y no solo en la casa de Pamplona.