José Peiteado Rodríguez
Sacerdote (1881-1960)
Nacimiento: Ulla (Pontevedra), 8 de abril de 1881
Profesión religiosa: Sarrià, 8 de septiembre de 1903
Ordenación sacerdotal: Ciutadella (Menorca), 20 de septiembre de 1913
Defunción: Orense, 13 de noviembre de 1960
Don José Peiteado fue un hombre bueno por naturaleza. De una mirada penetrante, mitad inocente, mitad misteriosa y enigmática, de ojos vivarachos y resplandecientes de alegría, un tanto picarones. Alma candorosa, que se hacía querer de todos por su talante abierto y comunicativo, jovial, fácilmente crédulo, muy sencillo, pero con cierta reserva y pillería.
Había nacido en Ulla (Pontevedra) el día 8 de abril de 1881 y falleció en Orense el día 13 de noviembre de 1960, a los 79 años de edad, 57 de profesión religiosa y 47 de sacerdocio.
Don José tuvo un currículum muy movido, constantemente itinerante. A los 18 años de edad, siguiendo el ejemplo de otros numerosos paisanos de la provincia de Orense y de la diócesis de Santiago de Compostela, y llevado de la mano de don Manuel Hermida, ingresó en el colegio de Barcelona-Sarrià, donde se encontró con compañeros de otras latitudes gallegas.
A los dos años de su ingreso en Sarrià, termina el aspirantado y allí mismo comienza el noviciado, que corona con la profesión religiosa el día 8 de septiembre de 1903. En la misma casa cursa los estudios de filosofía y cumple el trienio práctico. Es en Sarrià donde además cursa los tres primeros años de teología y el cuarto lo realiza en el colegio de Ciutadella (1910). En esta ciudad recibió el orden sacerdotal el 20 de septiembre del año 1913.
A partir de esta fecha inicia su peregrinaje por la geografía peninsular desempeñando los cargos de consejero, administrador, encargado de antiguos alumnos, confesor o vicario de parroquia, en las casas de Vigo-San Matías, Vigo-Sagrado Corazón, Salamanca-María Auxiliadora, Talavera de la Reina, Orense, Barakaldo y La Coruña. Fue también director de Allariz y Orense, ciudad en la que pasó los últimos años de su vida y donde falleció.
Fueron muy comentadas las venturas, desventuras y trances por los que tuvo que pasar don José Peiteado en defensa de los intereses y de la propiedad salesiana de la casa ourensana, así como sus aventuras apostólicas por las aldeas de la región, con sus exorcismos y conjuros. Le podían pasar las aventuras más inimaginables, pues se juntaban en él la ingenuidad y la temeridad, aunque tenía sus reservas, dada su idiosincrasia gallega.
Fue confesor muy solicitado por sacerdotes de la ciudad y otros muchos penitentes que encontraban en él la rápida y deseada solución a sus problemas.
La enfermedad y el desgaste físico hicieron que pasara sus últimos meses recluido en su habitación, donde aún recibía a sus más asiduos penitentes. Allí se fue apagando hasta que murió el día 13 de noviembre de 1960, a los 79 años de edad.