Francisco Pujolar Arnaus
Coadjutor (1897-1996)
Nacimiento: Olot (Gerona), 18 de septiembre de 1897
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 21 de septiembre de 1916
Defunción: Villena, 8 de junio de 1996
Así comienza su breve reseña autobiográfica: «Nací en Olot (Gerona) el 18 de septiembre de 1897. A los 11 años ingresé en la granja-escuela salesiana de San Isidro en Puente Mayor (Gerona). Atraído por la bondad de los salesianos, decidí hacerme salesiano. Salí de Gerona con 16 años para ir a Madrid-Carabanchel Alto con el fin de empezar el noviciado… Hecha la profesión religiosa (el 21 de septiembre de 1916, como coadjutor salesiano), fui destinado al colegio de El Campello para cuidar de la finca».
A partir de este momento, van apareciendo las diversas casas por donde fue dejando sus sudores y su entusiasmo salesiano: El Campello (encargado de la finca), Gerona (encargado de la sección de horticultura), Huesca San Bernardo (donde fundó la banda de música, fue maestro del parvulario, en clases con ¡102 alumnos!), Ciutadella (maestro, encargado de la escolanía, de los coros Clavé y nombrado director de la banda municipal).
La Guerra Civil española le sorprendió en Villena, donde permaneció escondido en el pozo de la casa de don José Hernández y preocupado por defender el colegio. Terminada la guerra y después de unos años de permanencia en Villena, pasó los 20 años siguientes en las casas de Ciutadella, Valencia-San Juan Bosco, Huesca, El Campello y Burriana.
A los 73 años logró el sueño de su vida: ser misionero. Don Luis Ricceri, rector mayor, le da el permiso para ir a Chile y a Uruguay (1969). Se trasladará también a Bolivia en 1975. Compagina su trabajo misionero con sucesivos viajes a España, el último en 1982, con ocasión de la muerte de un hermano de 91 años. Don Francisco tenía 85 y hubo de quedarse en Villena, donde pasó sus últimos años.
Don Francisco: genio y figura. Es el resumen de su marcada personalidad, dotada de una gran capacidad para las relaciones humanas, una fuerza de voluntad dispuesta a conseguir cuanto se proponía, desde sacar de la cárcel en tiempo de guerra a varios antiguos alumnos, hasta conseguir ir a misiones a sus 73 años y volver varias a veces a aquellos países de América, la última vez a los 93 años.
Maestro de música sin jubilación: la música fue su gran pasión. Recopiló infinidad de partituras, incluida la orquestación de la mayor parte de las zarzuelas de la Galería Salesiana. Las bandas de música, los grupos de trompetas y tambores y los coros de cantores fueron su actividad permanente, hasta que el director de la casa le dijo ¡basta! a sus 92 años de edad.
Salesiano, ante todo. Recio y viril en su piedad, religiosidad profunda, amante hasta la exageración de su Virgen y de su fundador. Siempre obediente y respetuoso con sus superiores. Servidor y servicial… (testimonio de un antiguo alumno).
Orgulloso de sus raíces. Su familia y su pueblo de Olot eran para él algo entrañable. Siempre que podía, aun a los 96 años, procuraba ir a ver y estar con su familia. El pueblo le tenía preparada una fiesta de homenaje para celebrar sus 100 años de edad, que lamentablemente no se pudo llevar a cabo. Llevaba a Cataluña, a la Virgen de Montserrat y al Barça dentro de su corazón.
Sus últimas fuerzas las gastó en vivir en vivo la fiesta de María Auxiliadora en su Villena, en torno a aquella imagen que él había salvado arriesgadamente en tiempos de la Guerra Civil. Murió en Villena el 8 de junio de 1996, a los 98 años de edad. El funeral fue una demostración del enorme cariño que le profesaban sus incontables antiguos alumnos y amigos de Villena que arroparon a los familiares y numerosos salesianos que acudieron a darle el último adiós.