Ramón Gil, Manuel

Manuel Ramón Gil

Sacerdote (1921-2000)

Nacimiento: Huesca, 1 de enero de 1921
Profesión religiosa: Gerona, 11 de septiembre de 1940
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 29 de junio de 1949
Defunción: Martí-Codolar, 30 de agosto de 2000

Nació el 1 de enero de 1921 en Huesca, hijo de Mariano y Desideria. Familia ejemplarmente cristiana con cinco hijos, dos de ellos sacerdotes (Manuel, salesiano, y Leandro, sacerdote diocesano).

Trabajaba en la administración de Correos de Benabarre (Huesca) y Manuel era al mismo tiempo un miembro muy activo del círculo Domingo Savio del colegio de Huesca-San Bernardo; y allí, a partir del 1 de enero de 1939, comenzó el aspirantado con toda naturalidad.

El 10 de septiembre de 1939 inició el noviciado en Gerona y emitió su primera profesión el 11 de septiembre de 1940. Estudió dos años de filosofía en Gerona, el trienio lo hizo en Pamplona y teología en Carabanchel Alto (1945-1949), donde monseñor Manuel González le ordenó sacerdote el 29 de junio de 1949.

Ordenado sacerdote, fue consejero en Pamplona, catequista en Sarrià y director de Monzón. En 1957 vuelve a Sarrià y es nombrado delegado inspectorial de compañías, antiguos alumnos y cooperadores.

En 1963 comienza su dedicación a la formación de jóvenes salesianos: director y padre maestro en L’Arboç (1963-1967) y, tras un curso en Roma para diplomarse en Psicología, de nuevo padre maestro en Sentmenat. Se encargará después de la residencia Fábregas para jóvenes que se preparan para el mundo del trabajo.

En 1971 es enviado a Terrassa como profesor y Ciutadella después lo recibe como administrador, para volver a su Huesca natal como director de la Residencia Provincial de Niños. En 1977 marcha como administrador a Monzón, en 1980 como confesor al colegio de Horta y seguidamente como administrador al postnoviciado de Sant Jordi-Horta. Se incorporó luego al colegio de Horta y finalmente, después de tantos destinos y tanta siembra, falto de fuerzas, pidió ir en 1999 a la residencia de enfermos de Martí-Codolar, donde falleció el 30 de agosto de 2000, a los 79 años de edad.

Su estampa humana y salesiana quedó definida así al final de su carta mortuoria:

DON MANUEL RAMÓN GIL: Amigo – Alegre y entregado – Trabajador apostólico y celoso – Sacerdote santo y religioso observante – austero y edificante – lleno de bondad.

Don Manuel, cuerpo de gigante, voz y alma de niño, fue una persona entrañable, de buen humor, entregado con cariño a su misión. Su sonrisa era una epopeya: alegre, acogedora, pícara, comprometedora…

Salesiano de corazón muy grande, a pesar de su edad, convivía con jóvenes y seguía sus vidas muy intensamente. Tuvo cierta dificultad para subirse al tren de los cambios en la Congregación y en la Iglesia, pero en nada desdibujaron su amor ni a la Congregación ni a la Iglesia y, sobre todo, mantuvo su fidelidad que, íntegra, transmitió a todos. La experiencia de vida comunitaria que vivieron con él los novicios y postnovicios hizo que se sintieran plenamente hermanos. Fue para todos un hermano que vivía la vida salesiana al máximo. Fue un salesiano en grande, lo salesiano llenaba toda su humanidad.