Ramos Chaves, Gabriel

Gabriel Ramos Chaves

Sacerdote (1927-1996)

Nacimiento: Calamonte (Badajoz), 8 de septiembre de 1927
Profesión religiosa: San José del Valle, 12 de septiembre de 1943
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 28 de junio de 1953
Defunción: Sevilla-Triana, 15 de agosto de 1996

Nace en el pueblecito pacense de Calamonte y, siguiendo a su padre militar, se establece con su familia en Sevilla. De alumno externo en las escuelas salesianas de San Benito de Calatrava, pasa como aspirante a Montilla. Hace el noviciado, que concluye con la profesión religiosa el 12 de septiembre de 1943, en San José del Valle. Allí mismo estudia con brillantez filosofía. Durante el cuatrienio 1945-1949 realiza en Cádiz sus primeras experiencias pedagógicas y en el cuatrienio siguiente estudia en Carabanchel Alto teología, que corona con la ordenación sacerdotal el 28 de junio de 1953.

Estrena su sacerdocio en la casa de Campano, trabajando durante cinco años como catequista y consejero escolástico. Pasa los ocho años siguientes en el Campo de Gibraltar, dirigiendo primero la casa de La Línea de la Concepción, de la que fue fundador, y a continuación la de Algeciras.

Desde el año 1966 permanece en Sevilla hasta su muerte, a excepción de los cuatro años (1977-1981) transcurridos en Sanlúcar la Mayor, como encargado de la casa de espiritualidad.

En Sevilla, su labor parroquial aparece vinculada a dos barrios, Triana y las Tres Mil Viviendas, y centrada en resolver los problemas de la juventud y de los marginados.

Gabriel fue el primer párroco de la recién erigida parroquia San Juan Bosco en la iglesia del colegio de Triana, durante 11 años (1966-1977). Cada día al amanecer, se dirige por radio su palabra, catequesis mañanera que dio a Gabriel mucha popularidad en Sevilla.

En la parroquia de la barriada marginada de las Tres Mil Viviendas, durante nueve años (1981-1990) Gabriel derrochó salesianismo sacerdotal en medio de jóvenes difíciles y de vecinos con toda clase de problemas.

En 1990 prosigue hasta la muerte su labor, como párroco, en Triana. Además, su acción apostólica se abre a la formación de seglares comprometidos y de hermanos cofrades. Es director espiritual de varias hermandades y predica a granel, triduos, quinarios, novenas, charlas.

Llevaba varios años con la salud deteriorada, había superado con éxito dos operaciones quirúrgicas, pero no pudo superar un tumor maligno que se le detectó en marzo de 1996. Consciente de la gravedad del mal, lo asumió con grandeza de ánimo y de fe.

Nacido en un día de la Virgen, 8 de septiembre, y fallecido en otro día de la Señora, 15 de agosto, tuvo siempre a María Auxiliadora en sus labios y la exaltó mil veces en su predicación. «Puso en Ella todas sus esperanzas —concluye la carta mortuoria—, y estamos seguros de que María con los brazos abiertos, le esperaba a las puertas del Paraíso».

La vida de Gabriel giró en torno a dos polos: Cristo y los jóvenes, a los que añadía otros dos grandes ideales: el amor filial a la Virgen y a Don Bosco.

Los numerosos telegramas de pésame y los ecos que su muerte provocó en la prensa sevillana nos esbozan su figura de sacerdote alto, atlético, dotado de una extraordinaria simpatía que cada mañana glosaba por las ondas el mensaje divino. Unos y otros lo retratan como de carácter afable, trabajador, con gran capacidad intelectual y un gran don de gentes, ocurrente, cercano siempre. Escogió por voluntad propia el más sacrificado de los caminos: el de los pobres y marginados del mundo, a quienes se entregó en cuerpo y alma hasta alcanzar el entorchado de la santidad que le ha otorgado el pueblo.