Recalde Garde, Ricardo

Ricardo Recalde Garde

Sacerdote (1922-1999)

Nacimiento: Mélida (Navarra), 3 de abril de 1922
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 21 de agosto de 1942
Ordenación sacerdotal: Monjuïc, 31 de mayo de 1952
Defunción: Martí-Codolar, 3 de abril de 1999

Nació el 3 de abril de 1922, en Mélida (Navarra) en el seno de una familia de agricultores, profundamente cristiana, formada por Babil y María Nieves, sus padres, y ocho hijos.

Siendo un niño de 6 años, falleció su padre. Su madre tuvo que trabajar lo indecible para llevar adelante la numerosa familia. A las dificultades propias de la situación se añadieron las derivadas del estallido de la Guerra Civil.

En 1940 Ricardo inicia el aspirantado en El Campello y lo termina en Sant Vicenç dels Horts. Allí mismo hace el noviciado y la profesión (21 agosto de 1942). Le siguen los dos años de filosofía en Gerona y los cuatro del tirocinio práctico en Burriana, Mataró y Alicante. En 1948 inicia los estudios de teología en Carabanchel Alto, que termina en Martí-Codolar, y el 31 de mayo de 1952 es ordenado sacerdote en el Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona.

Sus destinos de joven sacerdote, entre 1952 y 1961, fueron las casas de Villena, Ripoll, Rocafort y Monzón; en ellos fue alternando las funciones de catequista y de consejero y siempre ejerciendo como maestro de música. Trece años pasó en Huesca (1961-1974), de los que guardó siempre gratísimo recuerdo: años de intenso trabajo como profesor, maestro de canto, asistente y confesor.

En 1974 fue destinado al colegio Sant Ermengol de Andorra la Vella, una larga estancia de 24 años en los que, por motivos de salud, tuvo que ir abandonando las diversas actividades, hasta que en septiembre de 1998 pasó a la residencia Nuestra Señora de la Merced, en Martí-Codolar, hasta su muerte.

Fue un joven fuerte, trabajador, buen estudiante, agradable, servicial y buen pelotari. Contrastaba su timidez y reserva, con una cierta aprensión ante síntomas de enfermedad.

Tenía buenas cualidades para la música y destacó por su dedicación al estudio. En los años de clérigo en Mataró y en sucesivos veranos estudió peritaje mercantil y logró sacar el título por la Escuela de Altos Estudios Mercantiles de Barcelona. Esta faceta de autodidacta la desarrolló también aprendiendo inglés y catalán cuando fue destinado a Andorra, donde llegó a predicar en esa lengua con normalidad.

A lo largo de su vida salesiana, se distinguió por su pobreza: sencillez en el vestir, frugalidad en el comer y gran moderación en el uso del dinero.

Las aprensiones que tuvo desde joven fueron creciendo con los años. A ello se unió el dolor físico, sobre todo en tiempos de su estancia en Huesca y Andorra, debido a diversas dolencias que fueron apareciendo en su organismo y que desembocaron en un cáncer de huesos que, en medio de grandes dolores, le llevó a la muerte. Sufrió mucho y lo hizo con resignación, emulando a don Beltrami: «Ni curar, ni morir, sino vivir para sufrir». Así fue la vida, la enfermedad y la muerte de Ricardo, que falleció en Barcelona el 3 de abril de 1999, a los 77 años de edad.