Rinaldi, Felipe

Beato Felipe Rinaldi

Sacerdote (1856-1931)

Nacimiento: Lu-Alessandria (Italia), 28 de mayo de 1856
Profesión religiosa: San Benigno Canavese (Italia), 13 de agosto de 1880
Ordenación sacerdotal: Ivrea (Italia), 23 de diciembre de 1882
Defunción: Turín (Italia), 5 de diciembre de 1931

No es el caso de hacer una biografía de una personalidad de la magnitud del beato don Felipe Rinaldi. Nos remitimos a las largas biografías escritas sobre él, especialmente a las de don Ceria, Il servo di Dio Sac. Filippo Rinaldi, Torino, SEI, 1951, y la de don Cástano, Beato Don Filippo Rinaldi, vivente immagine di Don Bosco, Torino, ELLE DI CI, 1990. Aquí nos basta un somero recuerdo por los años que pasó en España y por lo muy unido que se sintió a los salesianos españoles durante los años en que fue prefecto general y Rector Mayor de la Congregación.

Felipe Rinaldi nació en el levítico pueblo de Lu, de la provincia italiana de Alessandria, el 28 de mayo de 1856. A los 10 años entró en el colegio de Mirabello. El contacto con Don Bosco, con quien se confesaba, fue madurando su vocación. En 1877, ya con 21 años, entró a formar parte de la llamada Obra de María Auxiliadora, pensada por Don Bosco para vocaciones tardías. En dos años realizó sus estudios de humanidades y entró en el noviciado de San Benigno Canavese en octubre de 1879, donde profesó el 13 de agosto de 1880. Dada su madurez y su gran capacidad, Don Bosco hizo que en pocos años realizara sus estudios, de modo que fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1882. Al año siguiente fue nombrado director de Mathi Torinese (Turín), adonde se habían trasladado los hijos de María, como eran llamados los aspirantes adultos de la Obra de María Auxiliadora. Siguió en ese mismo cargo cuando estos aspirantes fueron instalados en la casa de San Juan Evangelista de Turín. De este modo pudo gozar más de cerca de la presencia de Don Bosco, al que amaba e imitaba en todo.

En 1889 fue enviado a dirigir la casa de Sarrià en España. Se adaptó perfectamente a la nueva situación y, al crearse en 1892 la nueva inspectoría ibérica, fue nombrado inspector de las casas de España y Portugal. En los nueve años de su gobierno, se abrieron 16 casas en España y tres en Portugal.

A su paternal bondad se unía una gran capacidad organizativa y administrativa, lo que le valió que en 1901 don Rua lo llamara a cubrir el cargo de prefecto general de la Congregación, cargo que ocupó hasta que en 1922 fue elegido Rector Mayor.

Amó profundamente a España y siempre siguió muy de cerca la ascendente marcha de la Congregación en nuestra patria. Por eso creemos que se merece el homenaje agradecido en este diccionario español de salesianos difuntos.