Rodrigo Bonet, Alfredo

Alfredo Rodrigo Bonet

Coadjutor (1943-2021)

Nacimiento: La Horra (Burgos), 8 de enero de 1943
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1961
Defunción: Logroño, 23 de abril de 2021

Alfredo Rodrigo nació en La Horra, Burgos, el día 8 de enero de 1943, en el seno de una familia cristiana formada por Pedro y Matilde, sus padres.

Con doce años, sus padres tuvieron que desplazarse, como muchas familias, llegando a Barakaldo en busca de trabajo, y donde Alfredo encontró su vocación salesiana.

Cuando cursaba estudios en la Escuela de Maestría Industrial de Barakaldo, tuvo la gracia de encontrarse con dos salesianos, don Tomás Alonso y don Vitorio Mirón, que daban clase y trabajaban, con estilo salesiano, en la misma Escuela y junto con otros jóvenes se entusiasmaron con las propuestas que les hicieron estos dos salesianos.

Poco a poco, Alfredo logró convencer a sus padres para que le permitieran seguir la vocación salesiana y en 1957 se encontraba ya en el Aspirantado de coadjutores de San Fernando-Madrid.

Después del aspirantado, fue admitido al noviciado que hizo en Mohernando (1960-1961) y que culminó con la primera profesión religiosa el día 16 de agosto de 1961.

De aquí fue enviado a la comunidad del colegio San Juan Bosco de Bilbao donde continuó su etapa formativa con los cursos de Perfeccionamiento, consiguiendo el título de Técnico en electrónica. Finalizados estos, se quedó como personal de la misma casa y como maestro de taller en el colegio.

El año 1966 fue destinado como Jefe de taller a la casa de Urnieta, Gipuzkoa, en la que permaneció durante cuatro años. Al finalizar estos cuatro años fue enviado a la Escuela Salesiana de Ingeniería Técnica de la Almunia de Doña Godina, en Zaragoza, donde consiguió la titulación de Ingeniero Electrónico, regresando de nuevo a Urnieta y permaneciendo allí hasta el año 1976 en que fue destinado otra vez a Deusto-Bilbao como Jefe de taller.

En 1982 se tomó un breve descanso para hacer un curso de Formación permanente en El Campello, Alicante, y de nuevo regresó a su querido Deusto-Bilbao en el que desempeñó los cargos de Jefe de taller, Director pedagógico y maestro de taller hasta el año 2008.

Deusto-Bilbao y Urnieta fueron las casas en las que Alfredo entregó los mejores años de su vida salesiana durante muchos años, desempeñando la misión que le ha caracterizado, la formación profesional en la que se había preparado con esmero y supo mantenerse actualizado en las novedades de Electrónica e Informática.

Alfredo fue un salesiano coadjutor entregado en dar calidad a la educación salesiana y poner las instalaciones a la altura que requerían los tiempos, dejando su semilla de educador salesiano en cientos de alumnos.

En 2008 la obediencia le pidió ir a Urnieta-Pake Leku para poner a tono las instalaciones de la casa y atender a los grupos y personas que pasaban por ella. Y en 2016, la casa de Logroño-Domingo Savio fue su nuevo y último destino. En poco tiempo se ganó la estima de todos viéndole cómo ponía sus cualidades al servicio de la casa.

Como buen salesiano, aplicó su formación técnica a la vida concreta de la casa y de la comunidad, con sencillez y sentido de pertenencia a la casa. Profesores y salesianos que han compartido vida y misión con Alfredo reconocen su espíritu de servicio y su disponibilidad para mantener a punto las instalaciones.

El verano de 2020 le fue diagnosticada la enfermedad de ELA que con gran rapidez le fue debilitando hasta el momento de su fallecimiento, acaecido el día 23 de abril de 2021.

Don Bosco estará orgulloso de Alfredo que supo encarnar el ideal del buen salesiano coadjutor.