Pablo Rodríguez Bustillo
Sacerdote (1911-2005)
Nacimiento: Astudillo, 23 de febrero de 1911
Profesión religiosa: Gerona, 1 de agosto de 1930
Ordenación sacerdotal: Roma, 18 de diciembre de 1938
Defunción: El Campello, 8 de noviembre de 2005
Su larga vida tiene origen en Astudillo (Palencia), donde nace el 23 de febrero de 1911, dentro de una familia profundamente cristiana, en la que abundan las vocaciones religiosas. Fue uno de los primeros salesianos de esa localidad, de la que a lo largo de los años han surgido numerosas vocaciones salesianas.
Cursó los estudios elementales en los salesianos de su pueblo y luego, a los 15 años, partió a El Campello para hacer el aspirantado, seguido del noviciado en Gerona, donde profesó el 1 de agosto de 1930.
Hizo los dos cursos de filosofía también en Gerona. Aquí inició el trienio práctico que completó en Huesca y Mataró. En 1935 los superiores lo enviaron a hacer la licenciatura de Teología en la Universidad Gregoriana de Roma. El comienzo de la Guerra Civil española le obligó a permanecer en Roma, donde fue ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 1938.
Ya en España, fue destinado a Mataró como asistente de un grupo de jóvenes salesianos estudiantes de filosofía, y al año siguiente comenzó su etapa de 15 años como profesor de teología, primero en Carabanchel Alto y después en el nuevo teologado de Martí-Codolar. Cambió el rumbo de su vida salesiana cuando en 1955 fue nombrado director de Alcoy (1955-1958) y posteriormente ecónomo inspectorial de la nueva inspectoría de Valencia (1958-1963 y 1976-1978). Y nuevo cambio de rumbo al ser destinado a poner en marcha dos nuevos colegios: el de Cuenca, espléndido y moderno (cuya posterior venta supuso para él un gran disgusto), y el de Cartagena, uno de los colegios de mayor envergadura de la inspectoría. Burriana, Albacete y El Campello serán sus últimos destinos, como párroco, ecónomo y confesor respectivamente.
Don Pablo fue un salesiano constantemente fiel. En todas las incumbencias asignadas destacó por su diligencia y su precisión, como profesor de Teología, como ecónomo provincial y como director. Admirable por su tranquilidad y parsimonia, por su vida seriamente ordenada, siempre eficaz y exacta.
Tuvo un amor práctico a la Congregación, manifestado en la administración del patrimonio inspectorial, en el cuidado de las economías locales y en las peripecias para superar las dificultades económicas.
Fiel hermano de comunidad, puntual a los actos comunitarios, se quejaba últimamente de la torpeza en sus pies, pero sabía calcular las distancias y los tiempos. Sacerdote en todo momento, cultivador de la liturgia, amante de la eucaristía y devoto de la Virgen. Decía todos los días la misa a los enfermos. Hasta los últimos días estuvo siempre a disposición en el confesionario y era una escena ordinaria verle en la galería del colegio con el rosario en mano.
Algunas penas también tuvo y que, a pesar de su carácter reservado, solía manifestar en determinadas circunstancias: por la venta de su colegio de Cuenca, por su discrepancia en la resolución de algunos asuntos económicos inspectoriales y ante ciertos descuidos y libertades en la aplicación de las normas litúrgicas…
Gozaba de una excelente salud, a pesar de sus años; pero una parada cardiorrespiratoria originada por una bronconeumonía acabó con su vida el día 8 de noviembre de 2005, a los 94 años de edad. En junio de ese año 2005 había celebrado con gozo sus bodas sacerdotales de diamante y los 75 años de profesión salesiana. Aquella celebración festiva fue el preludio de la fiesta definitiva para la cual el bueno de don Pablo se hallaba ya bien preparado.