Francisco Ruiz Gálvez
Coadjutor (1939-1977)
Nacimiento: Almería, 14 de febrero de 1939
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1961
Defunción: Sevilla, 4 de abril de 1977
Ve la luz en Almería el 14 de febrero de 1939. Su madre muere cuando él tenía 6 años. Su padre, deseando darle una educación más esmerada, lo ingresa, junto con un hermano, en el hogar de la Inmaculada Concepción de Jerez de la Frontera, regido por los salesianos.
Pertenece a un grupo de chicos que intentan trabajar por sus amigos al mismo tiempo que ellos mismos van forjando su porvenir. Ayuda en las clases a los más atrasados. Se halla siempre dispuesto a echar una mano en los quehaceres diarios de la cocina y de la huerta. Alegra el patio con los deportes y juegos. En las salidas que en verano organiza con frecuencia el centro por las riberas de Guadalete, él se ofrece a cuidar de los más pequeños. Le encantaban las anécdotas sobre la vida de Don Bosco y las transcribía en una libreta para releerlas y meditarlas, entusiasmándose pronto con Don Bosco y su espíritu.
Junto con otros tres compañeros marcha a Cádiz, donde hace el aspirantado, al mismo tiempo que se capacita en artes gráficas. El noviciado, hecho en San José del Valle, lo corona con la profesión religiosa temporal el 16 de agosto de 1961. Es enviado a Barcelona-Sarrià para hacer el magisterio profesional, y despliega después su vida salesiana, no demasiado larga, en las casas de Sevilla-Trinidad, Puerto Real, Alcalá de Guadaíra, Mérida, San José del Valle y, al final, Morón de la Frontera.
Paco padeció por no poder trabajar en la que él creía era su vocación particular: las artes gráficas. No admitió fácilmente el desplazamiento a otro tipo de trabajo, pues el suyo reconocía ser la imprenta y recordaba con cariño el tiempo que estuvo cualificándose en Barcelona. Esta dificultad, junto con otras de índole personal, pueden explicar, en parte, las limitaciones en su convivencia comunitaria.
Su preocupación por los muchachos encontró en el deporte un nuevo campo de trabajo salesiano; procuraba entusiasmar a los jóvenes, tanto en las clases como en el patio con los equipos y competiciones escolares. Empleaba sus cualidades para el dibujo, tanto lineal como artístico, para hacer carteleras a fin de estimular el gusto y tiempo libre de los muchachos.
Amigo del orden y la disciplina, se mostraba algo intransigente con la superficialidad y ligereza de los chicos. Vivió e hizo vivir la asistencia salesiana, como medio de confiado y constante contacto con los chicos.
Desde hacía tres meses venía padeciendo una enfermedad que diversos especialistas, tanto en Morón como en Sevilla, no lograron diagnosticar con exactitud. Estuvo 18 días en estado de coma, hasta que un fallo del corazón apagó su existencia la tarde del 4 abril de 1977 en el Hospital Universitario de Sevilla, donde había sido internado. Contaba 38 años de edad.