Esteban Ruiz González
Sacerdote (1898-1974)
Nacimiento: Las Bárcenas (Cantabria), 26 de diciembre de 1898
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 25 de julio de 1918
Ordenación sacerdotal: Turín, 7 de julio de 1927
Defunción: Salamanca, 5 de septiembre de 1974
Nació Esteban en el pueblo santanderino de Las Bárcenas el 26 de diciembre de 1898. Sus padres fueron Carlos Ruiz y Leoncia González. Bondadoso, simpático y espabilado, cuidaba del ganado familiar. En 1913, su párroco le anima a ingresar en los jesuitas de Comillas. Un azar imprevisto hizo que perdiera el tren y recaló en los salesianos de Santander.
Realizó el aspirantado en Carabanchel Alto y El Campello. Vuelve a Carabanchel como novicio y profesa en 1918; allí, además, estudia filosofía. Trienal en Atocha, comienza los estudios de magisterio, que continúa en Cuba (La Habana y Camagüey). En 1926 es enviado a Turín, donde completa la teología y es ordenado sacerdote el 7 de julio de 1927.
Comenzó su vida sacerdotal salesiana en el colegio de Pamplona como prefecto. En 1933 fue nombrado director del seminario de Astudillo. Le tocó vivir años muy difíciles, en los que incluso los superiores vieron la posibilidad de cerrar la casa. El celo de don Esteban y la entrega del pueblo lograron la continuidad del aspirantado.
De 1938 a 1944 es director de Vigo. Emprendedor, optimista y equilibrado, retoma las obras de la iglesia de María Auxiliadora, paralizadas en sus cimientos desde hacía 20 años. Culmina la construcción del templo, que será magnífico foco de irradiación da la devoción a María Auxiliadora en tierras gallegas.
En 1944 es nombrado director de la Institución Sindical Virgen de La Paloma, confiada a los salesianos. Hasta 1953 dirigió el magno complejo profesional, sabiendo imprimir el sello salesiano con entrega, trabajo y buen tacto entre el personal y los muchachos. Reconociendo su gran labor, las autoridades le concedieron la Medalla del Trabajo.
En 1953 comienza a ser director de los filósofos en Guadalajara, pero al año siguiente se le pide dirigir el colegio de Huérfanos de Ferroviarios de Madrid, que la entidad acababa de confiar a los salesianos. Allí pondrá los cimientos de la presencia salesiana durante tres cursos. De 1957 a 1963 vuelve a ser director de La Paloma. Será después algún tiempo maestro de novicios y párroco, para terminar sus días en el teologado de Salamanca como formador, confesor y encargado de la Archicofradía de María Auxiliadora.
El 18 de junio de 1969 sufre una grave trombosis con parálisis. Su total recuperación la consideró como una «propina» especial del cielo. Continuó como celoso confesor y propagador de la devoción a María Auxiliadora y, aquejado de grave arterioesclerosis, fallece en Salamanca el 5 de septiembre de 1974, a los 75 años de edad.