José Sánchez Martín
Sacerdote (1907-1982)
Nacimiento: Ciudad Rodrigo, 21 de julio de 1907
Profesión religiosa: San José del Valle, 13 de septiembre de 1923
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 25 de diciembre de 1935
Defunción: Utrera, 23 de marzo de 1982
Nació el 21 de julio de 1907 en la histórica villa salmantina de Ciudad Rodrigo, en el seno de una familia de honda raigambre cristiana, que entregó a la Congregación a dos de sus hijos, Claudio y José, y a Eugenia al instituto de las Hijas de María Auxiliadora. Su padre, comandante del ejército, formó parte de aquellos heroicos «últimos de Filipinas» (1898).
A los 11 años, arrastrado por su hermano Claudio, comienza sus estudios secundarios en el aspirantado de Cádiz. En San José del Valle hace el noviciado, profesando el 13 de septiembre de 1923, y los estudios de filosofía y, una vez terminados, en septiembre de 1926 es destinado al colegio de Utrera para realizar las prácticas del trienio. El bienio 1927-1929 lo pasa en Ronda y, sin dejar la enseñanza, inicia los estudios de teología, que prosigue en Carabanchel Alto y termina en Utrera. El 25 de diciembre de 1935 es ordenado sacerdote en Sevilla.
A partir de esta fecha, a excepción de los años 1940-1942, vividos como catequista en Alcalá de Guadaíra, toda su vida transcurre en la casa solariega de Utrera, impartiendo materias humanísticas a los alumnos de los primeros cursos de bachillerato.
Poco a poco su vocación educadora va orientándose hacia los niños de la enseñanza primaria, y se convierte en un catequista ideal, insustituible, sobre todo en la preparación a la primera comunión. Sus largos años de permanencia en Utrera y su privilegiada memoria hicieron de él el fichero viviente de la historia del colegio y el salesiano de referencia en el recuerdo de los miles de antiguos alumnos.
Fue espectador y actor de la historia de Utrera durante medio siglo. Vivió calladamente las alegrías y las penas de tantas familias que lo tuvieron como amigo. Y Utrera quiso agradecérselo públicamente con la concesión de la Orden del Mostachón de Oro y con el nombramiento de Hijo Adoptivo, con ocasión de sus Bodas de Oro sacerdotales.
El clamor común es que don José era un santo, un hombre que vivió hasta sus últimas consecuencias el amor a Dios, a Jesucristo y a María Auxiliadora; un hombre fiel al Evangelio y a Don Bosco con una fidelidad hasta en los detalles más nimios, y con una conciencia tan delicada que, a veces, supo a escrupulosa; un hombre de una pobreza radical, que se dio totalmente a los demás con finura, con sencillez, sin reservarse nada para sí; un hombre humanamente inseguro que alcanzó su seguridad en la obediencia a la Iglesia y a la Congregación Salesiana.
Sus últimos años los pasó atendiendo a su hermano Claudio, ya inconsciente, en la misma casa de Utrera. Esta preocupación adelantó su fin. La noche del 23 de marzo de 1982, tras rápida enfermedad y en medio de una continua oración, María Auxiliadora se lo llevó con Ella. Su entierro fue una gran manifestación popular. Más que pedir por su eterno descanso, sus amigos se encomendaban a él con la plena convicción de que tenían un intercesor ante Dios.