Sánchez Sánchez, José Antonio

José Antonio Sánchez Sánchez

Coadjutor (1939-2015)

Nacimiento: Puerto de Santa María (Cádiz), 23 de febrero de 1939
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1958
Defunción: Sevilla, 16 de diciembre de 2015

Nació el 23 de febrero de 1939 en El Puerto de Santa María (Cádiz). Era el menor de siete hermanos. Su padre, José, que falleció cuando José Antonio tenía tres años, y su madre Emilia regentaban un restaurante muy conocido y frecuentado en la localidad llamado «La Fuentecilla». En el año 1953 ingresa, como interno, en el colegio salesiano de Campano. Allí hace los estudios de bachillerato elemental agrícola.

A los 18 años inicia el noviciado en San José del Valle y emite sus primeros votos, como clérigo, el 16 de agosto de 1958. Los dos cursos siguientes continúa en San José del Valle estudiando filosofía (1958-1960), pero al final dejó el camino clerical y optó por la vocación salesiana de coadjutor.

Su labor salesiana se desarrolló en las siguientes casas: Mérida (1960-1962), como maestro y asistente de bachilleres; Utrera (1962-1964), como maestro de educación primaria y el internado; Alcalá de Guadaíra (1964-1966), como maestro; Universidad Laboral de Sevilla (1966-1978), como jefe de personal y encargado de la conservación del centro; el colegio mayor San Juan Bosco de Sevilla en tres etapas (1978-1987 y 1989-2000 y 2005-2007), como administrador; Cádiz (1987-1989), como administrador; Morón de la Frontera (2000-2002), como administrador; casa inspectorial de Sevilla (2002-2005), como administrador; Jerez de la Frontera (2007-2009) y Córdoba (2009-2012), en labores pastorales.

En 2012 fue destinado a Sevilla-Trinidad sin un servicio concreto, pues ya era evidente su decaimiento físico, por lo que a los tres años se le trasladó a la casa Pedro Ricaldone de Sevilla, donde falleció, tras una larga y penosa enfermedad, el 16 de diciembre de 2015, a los 76 años de edad. El día de su funeral la basílica de María Auxiliadora estaba llena a rebosar de antiguos alumnos, Familia Salesiana, conocidos, familiares… La hermandad de la Trinidad y la Soledad de San Lorenzo, a las que él tanto quería, quisieron brindarle un sentido homenaje.

Era un relaciones públicas nato que sabía ganarse la simpatía y la confianza de toda clase de personas. Su enorme red de relaciones en el mundo eclesial y empresarial facilitó muchas gestiones en las casas donde estuvo. Organizador y habilidoso, buscaba recursos, incluso organizando capeas taurinas, como en el caso del colegio mayor.

Gran conversador y hablador, con gracejo y exageración propios, se explicaba como un libro abierto. Cercano, disponible, vital y animoso, era un gran transmisor de los valores salesianos, de su amor a Don Bosco y María Auxiliadora.