Santiago Rodríguez, Fernando

Fernando Santiago Rodríguez

Sacerdote (1932-2003)

Nacimiento: Brincones (Salamanca), 17 de diciembre de 1932
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1952
Ordenación sacerdotal: Lucena (Córdoba), 17 de junio de 1962
Defunción: Córdoba, 30 de noviembre de 2003

Nace en el pequeño pueblecito salmantino de Brincones el 17 de diciembre de 1932 en el seno de una familia numerosa y cristiana. Sus padres, Miguel e Isabel, al poco se trasladan a tierras zamoranas.

En 1947 está en el aspirantado salesiano de Antequera y después en Montilla, donde pudo vivir los eventos del cincuentenario de la casa y la coronación de María Auxiliadora en 1950.

En 1951 ingresa en el noviciado de San José del Valle y emite sus primeros votos el 16 de agosto de 1952. Realiza sus estudios de filosofía en el estudiantado de Utrera. Como trienal, trabaja dos años en la casa de Málaga y otros dos en Pozoblanco. Emitió sus votos perpetuos en Ronda (Málaga), el 14 de agosto de 1958.

Cursa los estudios de teología en Posadas (1958-1962), estudia con sus dificultades, y es ordenado en Lucena el 17 de junio de 1962, año jubilar de la Virgen de Araceli, patrona del pueblo cordobés.

Estrena su sacerdocio en Córdoba (1962-1968). En Málaga pasa los 12 siguientes años, en el colegio de San Bartolomé y en la casa de La Misericordia dependiente de la Diputación. En 1980, es destinado a la casa de Antequera como director (1980-1987). En verano, la casa acoge los campamentos del movimiento Luz-Vida, que son años de gran florecimiento, tanto por el número como por la calidad de vocaciones religiosas y laicales.

En 1987 es nombrado director de Pozoblanco (1987-1993), en los que remoza el colegio y construye un pabellón deportivo con la colaboración de todo el pueblo.

Vuelve a Antequera (1993-1999) como director. Con tesón y mano izquierda logra estabilizar la escuela-hogar ante la Junta de Andalucía. Un año descansa en Ronda, para incorporarse de nuevo como director en Pozoblanco (2000-2003).

Comenzó a sufrir sudores y mareos debidos a la obstrucción de las arterias. Lo intervinieron en Córdoba y cuando parecía que iba a remitir el problema, le sobrevino de improviso un ataque el 29 de noviembre de 2003 que no pudo superar. Falleció en Córdoba en la madrugada del 30 de noviembre de 2003, a los 70 años.

Fue un salesiano muy apreciado por su cercanía y su labor entre los muchachos, muy humano, de gran corazón, de buen humor, trabajador, amigo del deporte, de la sonrisa y de toda sana diversión. Supo captar el sentir de la gente sencilla y pobre y, sobre todo, supo servir a los jóvenes más pobres hasta el último aliento de su vida. Por eso fue tan querido y su muerte tan sentida.