Sanz Ramírez, Javier

Javier Sanz Ramírez

Sacerdote (1960-2017)

Nacimiento: Villamuelas (Toledo), 7 de marzo de 1960
Profesión religiosa: Mohernando, 4 de septiembre de 1977
Ordenación sacerdotal: Madrid-Atocha, 27 de junio de 1987
Defunción: Madrid, 14 de febrero de 2017

Nació Javier en el pueblo toledano de Villamuelas, pero sus padres, José Sanz y María Ramírez, se trasladaron pronto a Madrid, no lejos del colegio salesiano de Atocha, donde ingresó como alumno y donde prendió su vocación salesiana.

Marchó como aspirante a Arévalo y realizó el noviciado en Mohernando. Siendo su curso muy numeroso para esos años, la eucaristía de la profesión fue presidida por el rector mayor don Luis Ricceri, el 4 de septiembre de 1977. En Guadalajara cursó COU y filosofía, simultaneando los estudios de magisterio en la escuela universitaria de los maristas de Alcalá de Henares. Descolló pronto por su inquietud pastoral. Animó grupos de los recién creados ADS (Amigos de Domingo Savio), fue alma también del Departamento de Educación en la Fe (DEF) del filosofado, sobresaliendo por el manejo práctico de los medios de comunicación social. De esta manera, fue elegido para trabajar en el llamado Plan Oviedo, es decir, en la elaboración del plan salesiano de catecumenado juvenil de España. Realizó el tirocinio en el colegio de Pizarrales (1981-1982) y en el aspirantado-noviciado de Mohernando (1982-1983). Después de los estudios de teología en Madrid, fue ordenado en la iglesia de su colegio de Atocha el 27 de junio de 1987.

Su primera obediencia sacerdotal fue como vicario en el seminario de aspirantes de BUP y COU de Guadalajara, sección que en ese año había sido trasladada desde Arévalo. En 1989 fue destinado al colegio de Puertollano. Y de 1990 a 1993 completó en la Universidad de Alcalá de Henares los estudios de licenciatura en Ciencias Biológicas, perteneciendo a las comunidades de Las Naves y Cisneros. De 1993 a 1998 fue coordinador de pastoral de EGB y, posteriormente, de ESO en el colegio de Atocha.

En 1998 fue trasladado a Salamanca-María Auxiliadora como director pedagógico de BUP y COU, y dos años más tarde, fue nombrado director de la casa. Terminado el primer trienio de su directorado, solicitó al Rector Mayor ir a misiones. Tiempo atrás había manifestado su pasión misionera. Durante algún verano, había trabajado en Guinea Ecuatorial cuando la inspectoría de Madrid empezó a organizar campañas estivales que permitieran disfrutar de vacaciones con la familia a los salesianos destinados allí.

Después de un tiempo de preparación en Nápoles, trabajó desde 2003 a 2011 en Kosovo y Albania, regiones castigadas por la guerra de la extinta Yugoslavia. Fueron años de duro trabajo, también como director de comunidad, en condiciones de clima, lengua y comunidad nada favorables.

En el año 2011 regresó a España y fue destinado de nuevo a Atocha, donde ejerció de vicario de comunidad, trabajando en el colegio y en la parroquia. En 2016, ante necesidades de la casa de Arévalo, aceptó ser director pedagógico del colegio.

Implicado de lleno en los cambios de la nueva incumbencia, empezó a sufrir serias dolencias, síntomas de una grave enfermedad cancerosa que no pudo ser atajada a tiempo. Ingresado en el Hospital de la Moncloa de Madrid, fue operado de urgencia y se le aplicó una fuerte quimioterapia. Sin embargo, el mal se hallaba muy extendido y falleció el 14 de febrero de 2017, a los 56 años, acompañado de salesianos, de su madre y de sus hermanos.

Javier fue un salesiano sencillo y discreto, que favorecía el espíritu de familia en la comunidad. Persona ordenada y metódica. Como educador y científico, promovió el uso y cuidado de los laboratorios en los colegios donde trabajó. Como sacerdote salesiano, mostró continuamente una notoria inquietud pastoral, disfrutando en la actividad catequética como coordinador de pastoral, colaborador parroquial, animador de oratorios y centros juveniles, colaborador asiduo de campamentos, convivencias, pascuas juveniles y campoboscos.