Sanz Valdezate, Andrés

Andrés Sanz Valdezate

Sacerdote (1914-2017)

Nacimiento: Peñafiel (Valladolid), 17 de octubre de 1914
Profesión religiosa: Mohernando, 14 de julio de 1935
Ordenación sacerdotal: Madrid-Carabanchel Alto, 15 de junio de 1946
Defunción: León, 5 de diciembre de 2017

Andrés nació en el gran pueblo vallisoletano de Peñafiel, célebre por su castillo y por sus buenos vinos. Sus padres fueron Benito Sanz y Evarista Valdezate. De ellos aprendió el sentido del trabajo y el amor a la naturaleza, que serían dos de sus principales características. Tuvieron cuatro hijos. Andrés era el mayor y el único varón de los cuatro. Se mantendrá siempre muy unido a sus hermanas y a sus sobrinas.

Entró como aspirante en el colegio salesiano del Paseo de Extremadura de Madrid el 1 de septiembre de 1930 y de allí pasó a Carabanchel Alto para terminar el aspirantado. Comenzó su noviciado en Mohernando e hizo su profesión religiosa el 14 de julio de 1935. Inmediatamente comenzó sus estudios de filosofía en el mismo Mohernando, pero se vio obligado a interrumpirlos al terminar el primer año en 1936 debido al estallido de la Guerra Civil española. Tuvo la suerte de librarse de la muerte que padecieron algunos de sus compañeros.

Al terminar la guerra en 1939 pudo continuar sus estudios filosóficos. Fue enviado a hacer el tirocinio práctico a Salamanca (1940-1942). Cursó teología en Carabanchel Alto de 1942 a 1946. Fue ordenado sacerdote el 15 de junio de 1946.

Con el sacerdocio comenzó para él una vida de mucho ajetreo y de gran movilidad. Dado su carácter trabajador, abierto y decidido, era enviado allí donde hacía falta un rompedor que fuera allanando el terreno para el asentamiento de las obras salesianas. Nunca se negó ni a ir ni a dejar un lugar o un cargo. Fue enviado a Deusto como consejero y profesor de formación profesional (1946-1948) y a Mohernando como prefecto y encargado de organizar las labores de la gran finca. Se le veía continuamente afanoso y emprendedor en traje de faena. Allí estuvo de 1948 a 1953; pasó como consejero, catequista y profesor a Allariz en los años 1953-1955.

Como se necesitaba un buen trabajador de campo para llevar adelante la obra de la finca de Bastiaguerio (La Coruña), fue enviado allí como encargado, pues la casa formaba parte de la comunidad del colegio de La Coruña (1955-1959); lo mismo sucedía en el inmenso convento de Celanova (1959-1960), donde los salesianos habían instalado un grupo de aspirantes en precarias condiciones y se necesitaba una persona activa y trabajadora. Otro año lo pasó en el colegio de Huérfanos de Ferroviarios de León y de allí fue enviado al recién estrenado estudiantado de Medina, un antiguo balneario, donde todo estaba por hacer (1961-1967).

Fue un excelente ejemplo de trabajo para los jóvenes estudiantes de filosofía y un sabio confesor de muchos de ellos. Más tranquilos fueron los años que pasó como confesor en el colegio Rey Fernando de Zamora, en el de Orense y en de La Coruña (1967-1977). Volvió un año más a Medina del Campo y de allí fue destinado finalmente a León, alternando su estancia en los tres centros salesianos que allí existen: La Fontana (1978-1982), la casa inspectorial (1983-1993) y el Centro Don Bosco, ejerciendo en las tres como confesor, encargado de la iglesia y otros trabajos.

Parecía que por él no pasaba el tiempo. Llegó a los 103 años y se mantuvo siempre activo, alegre, optimista y lleno de humor. Murió de vejez, derrotado por los años. Su enfermedad fue corta. Murió en León el 5 de diciembre de 2017, a los 103 años de edad.