Tardío María, Jesús

Jesús Tardío María

Coadjutor (1930-2017)

Nacimiento: Funes (Navarra), 6 de febrero de 1930
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 16 de agosto de 1949
Defunción: Pamplona, 29 de agosto de 2017

En la madrugada del 29 de agosto de 2017 fallecía, en Pamplona, el salesiano coadjutor Jesús Tardío María. Don Jesús, navarrico de pro, era más que conocido en el ámbito pamplonés, sobre todo en el campo de las empresas con las que contactaba para colocar a los alumnos que finalizaban sus estudios en el colegio salesiano de la ciudad.

Este buen salesiano inició su andadura salesiana en la inspectoría de Barcelona, donde después de los primeros estudios como aspirante fue admitido a hacer el noviciado en Sant Vicenç dels Horts el día 15 de agosto de 1948. Al finalizar el mismo, fue admitido a hacer la primera profesión como religioso salesiano el día 16 de agosto de 1949.

Después de terminado el noviciado fue destinado a Barcelona-Sarrià para hacer los estudios de perfeccionamiento y allí mismo se quedó como maestro mecánico desde 1950 a 1952. De aquí el señor inspector le envió a Pamplona también como maestro mecánico hasta el año 1968. En este período de tiempo fue admitido a hacer la profesión perpetua que tuvo lugar en L’Arboç (Tarragona) el día 16 de agosto de 1954.

En 1961 se constituyó la nueva inspectoría de San Francisco Javier, con sede en Bilbao, de la que también formó parte Pamplona y, en consecuencia, el colegio salesiano sito en la ciudad. Jesús, que estaba como personal salesiano en Pamplona, fue destinado (1968) al colegio Ciudad Laboral Don Bosco de Errenteria (Guipúzcoa) como jefe y maestro del taller de mecánica. Aquí se ganó también la simpatía de alumnos y profesorado.

En 1970 tiene que recoger de nuevo sus cosas y desplazarse a la localidad cercana de Urnieta (Guipúzcoa) para encargarse del taller de mecánica y de los salesianos coadjutores en formación. Aquí permanecerá hasta el año 1984, ganándose también el aprecio de todos, dado su carácter alegre, tolerante y su buen humor.

Y otra vez a su querida Pamplona, de la que ya no se moverá. Allí continúa con su trabajo, con su presencia en el patio con los chicos, en la calle, en las empresas, buscando ese preciado puesto de trabajo para tantos de sus alumnos.

Salesiano de raza, siempre en el puesto de trabajo hasta el final de su vida. Disponible para cuantos hermanos y personas solicitaban su colaboración. Recordamos las palabras de Don Bosco: «Cuando suceda que un salesiano sucumba y deje de vivir trabajando por las almas, decid entonces que nuestra Congregación ha alcanzado un gran triunfo y sobre ella descenderán, copiosas, las bendiciones del cielo». Así fue el buen señor Jesús Tardío.