José María Uceda Aguilar
Sacerdote (1916-1980)
Nacimiento: Posadas (Córdoba), 2 de agosto de 1916
Profesión religiosa: San José del Valle, 8 de septiembre de 1934
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 16 de junio de 1943
Defunción: Jerez de la Frontera, 31 de julio de 1980
Nace en la villa cordobesa de Posadas el 2 de agosto de 1916, de una familia muy cristiana. Estudia dos años en el colegio salesiano de Córdoba y cuatro en el aspirantado de Montilla. Pasa a San José del Valle, donde hace el noviciado y su primera profesión el 8 septiembre de 1934. De tan significativo día conservaba este consejo de su madre: «Dios quiera que los votos que acabas de hacer sean fielmente cumplidos por tu parte y que cada vez seas más bueno. Así lo he pedido hoy en mi comunión al Señor y a la Santísima Virgen. ¡Y mira qué casualidad!, has hecho los votos el día de la Virgen de la Salud, patrona de tu pueblo, bajo cuya protección os ponía al venir al mundo. Ella te dé salud de alma y cuerpo para que seas un buen trabajador en la viña de su Santísimo Hijo, que bastante falta hace. Son años de hostilidad religiosa, que dan mayor valor a su elección».
Tras continuar en San José del Valle estudiando durante tres años filosofía, reparte los años del trienio práctico entre Ronda-Santa Teresa y Utrera, donde inicia teología, aunque prosigue los estudios en Carabanchel, donde recibe la ordenación sacerdotal el 16 de junio de 1943.
Su primer campo de apostolado sacerdotal, como catequista y luego como administrador, es el colegio de Triana. Dirige después la casa de Écija (1950-1956), dando nuevo vigor al colegio con la implantación del bachillerato y duplicando el número de alumnos. Pone entre tanto su granito de arena para instalar en su pueblo de Posadas el estudiantado teológico de la inspectoría bética, encargado por el inspector de vigilar las obras.
Hombre culto y con gran capacidad, recala en Sevilla, un año como capellán del colegio mayor universitario Hernando Colón, y dos como administrador de la casa de la Santísima Trinidad en años caracterizados por la renovación profunda de los estudios con el consiguiente volumen de obras en nuevos edificios. Su salud se resiente y por prescripción médica ha de tomarse un año de reposo junto al mar en la casa de Rota.
En 1960 recibe su último destino, Jerez. Primero en el oratorio Santo Domingo Savio, como catequista y consejero. Dotado de grandes cualidades para las relaciones públicas, dio nueva vida al movimiento de antiguos alumnos, creando un centro propio en una calle principal de Jerez. Después, al conseguir la adquisición de tres hectáreas de terreno, verá surgir el gran centro de formación profesional Lora Tamayo de Jerez.
Cuando se sentía tan a gusto en la escuela profesional, una operación de estómago lo alivia momentáneamente de sus problemas gástricos, animándole a volver a su trabajo en el colegio. Pero fue una mejoría engañosa, porque el 31 de julio de 1980 fallecía a la edad de 63 años.