Ángel de Andrés Peña
Sacerdote (1923-1999)
Nacimiento: Villa de Cabezón de la Sierra (Burgos), 21 de septiembre de 1923
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1944
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 28 de junio de 1953
Defunción: Valladolid, 8 de agosto de 1999
Nació Ángel en el pequeño pueblo burgalés de Villa de Cabezón de la Sierra, situado en las estribaciones de la Sierra de la Demanda y cercano al célebre monasterio de Silos. Sus padres fueron Eulogio de Andrés y Baltasara Peña, que procedían de una familia profundamente cristiana, en la que abundaban las vocaciones sacerdotales y religiosas. Dos de sus hijos, Ángel y Ciriaco, fueron sacerdotes salesianos. En su casa aprendió Ángel desde niño a conocer lo duro que es el trabajo del campo.
Además de los padres, otras dos personas influyeron grandemente en sus primeros años: el maestro, que le enseñó muy bien las primeras letras y que a los chicos de la escuela les infundía la ilusión de superarse en todo; y su tío Lino Peña, párroco del pueblo y muy amigo de los benedictinos de Santo Domingo de Silos, que lo escogió como monaguillo y lo aficionó al servicio de la iglesia. Todo contribuyó a formar su carácter austero y sufrido.
Ángel quería ser sacerdote y marchó al seminario de los Hermanos de la Sagrada Familia, pero diversas circunstancias hicieron que no prosperaran sus deseos y a sus 16 años fue a parar a Burgos, donde trabajó en hospedería «El Siglo». Pero en 1939 pasó por tierras burgalesas el salesiano don Antonio García Aguado, reclutador de vocaciones, y se acercó a Villa de Cabezón de la Sierra Ciriaco, el hermano de Ángel. Ángel despidió a su hermano sin ocultar la emoción y, al año siguiente, también él quiso ir a los salesianos. Dada su edad y su buena preparación, pudo acortar los años de aspirantado y entró en el noviciado de Mohernando, donde profesó el 16 de agosto de 1944. También en Mohernando realizó los estudios de filosofía. Antes de terminarlos, fue destinado al colegio de Salamanca para hacer sus años de tirocinio práctico. Marchó después a Carabanchel Alto para estudiar teología. Fue ordenado sacerdote junto con su hermano Ciriaco el 28 de junio de 1953.
Apenas ordenado sacerdote, fue enviado a estudiar al Pontificio Ateneo Salesiano (PAS) en Turín. Volvió a España con el título de licenciado en Filosofía y Pedagogía y ejerció su sacerdocio y su enseñanza en el noviciado de Astudillo (1955-1959); en Santander (1959-1960); en el estudiantado filosófico de Medina del Campo (1960-1969); y en Vigo-San Matías (1969-1970). Cambió de la inspectoría de León a la de Madrid y fue enviado al colegio de Domingo Savio de Madrid (1970-1972), después al de Béjar (1973-1994) y finalmente al seminario de Arévalo (1994-1999). Los cargos que ocupó en estos años, además del de profesor, fueron los de catequista, consejero, encargado de ADMA y confesor.
En los últimos años de su estancia en Arévalo, su corazón comenzó a debilitarse. A finales de julio de 1999 tuvo que ser hospitalizado y el día 8 de agosto entregó su alma a Dios en manos de su hermano Ciriaco, que lo asistió en todo momento.
A don Ángel se le recuerda como un hombre bondadoso, amante de sus raíces burgalesas y de su familia, sencillo, abnegado y austero, siempre afable, sacerdotalmente celoso y religiosamente de profunda interioridad. Sus restos reposan en el cementerio de Arévalo, adonde fue trasladado su cadáver desde Valladolid.