Izquierdo Pérez, José María

José María Izquierdo Pérez

Sacerdote (1922-1984)

Nacimiento: Villafranca (Córdoba), 27 de julio de 1922
Profesión religiosa: San José del Valle, 16 de agosto de 1940
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 2 de julio de 1950
Defunción: Linares (Jaén), 17 de noviembre de 1984

Nace en el pueblo cordobés de Villafranca, a orillas del Guadalquivir, el 27 de julio de 1922. De familia pobre y jornalera, su madre muere pronto y su padre, en plena Guerra Civil.

Influye en su ingreso en el aspirantado de Montilla el mártir salesiano don Antonio Torrero. Realiza el noviciado en San José del Valle (1939-1940), donde emite los votos el 16 de agosto de 1940, y cursa también los estudios de filosofía. El tirocinio práctico lo hace en Córdoba (1942-1946).

Los estudios de teología los cursa en el estudiantado de Carabanchel Alto (1946-1950). Desde este momento su buen humor y su gracejo andaluz, hacen que se cuenten anécdotas de Pepito por toda la España salesiana. Es ordenado sacerdote el 2 de julio de 1950 en Madrid.

Joven sacerdote, comienza su labor en el colegio salesiano sevillano de Triana como encargado de las escuelas externas y del oratorio. Después pasa 10 años en Córdoba (1953-1963) como encargado de las escuelas gratuitas y de su actividad preferida, el oratorio, con más de 600 niños en nueve aulas; acoge a todos los que puede, no escatima esfuerzos ni los escasos recursos de entonces. En los ardientes veranos cordobeses organizaba más de 100 equipos de toda la ciudad para disfrute de los muchachos. Cosía balones, pintaba pizarras y carteleras, organizaba las catequesis en hojitas, embelesaba con las Buenas tardes… Todos salían con sus estudios y con su carta de recomendación.

En 1963 es destinado al colegio de Palma del Río como administrador y al año siguiente al colegio rondeño de Santa Teresa (1964-1966). En Granada (1966-1979), primero en el colegio del Triunfo, trabaja con los muchachos y profesores de primaria, entre los que hace una gran labor en la difusión de la figura de Domingo Savio; después pasa como administrador a la nueva comunidad del Zaidín.

De 1979 a 1983 es enviado a trabajar en la parroquia de Guadix encomendada a los salesianos, donde implanta sus «Amigos de Domingo Savio» e impulsa la Asociación de María Auxiliadora. En 1983, en Linares también se le encarga la labor parroquial, pero la artritis, a la que se suma la bronquitis, le impiden trabajar. Fallece el 17 de noviembre de 1984, a los 62 años de edad.

De simpatía arrolladora, sabía ganarse a los muchachos y a los adultos. Demostraba una calidez humana desbordante con la que se ganaba los corazones rápidamente. Su misión estaba siempre con los más pobres y humildes en el oratorio, en verano y en invierno, tanto en los días festivos como en los feriales. Era gran devoto de santo Domingo Savio, cuya devoción supo difundir, especialmente organizando los «Amingos de Domingo Savio».