Miguel Riera Elías
Sacerdote (1896-1952)
Nacimiento: Terrassa, 23 de junio de 1896
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 26 de julio de 1916
Ordenación sacerdotal: Barcelona, 6 de junio de 1925
Defunción: Turín, 4 de abril de 1952
A los 13 años entró como alumno en Sarrià (1899-1915) para aprender tipografía. Inició allí mismo el aspirantado y marchó después a Carabanchel Alto para el noviciado, que terminó con la profesión religiosa el 26 de julio de 1916.
Tras los estudios filosóficos (1916-1918), trabajó de clérigo en Béjar (1918-1921), donde también dirigió la banda de música y escribió El maestro Canillas (junto con don Juan M. Beobide).
Estudió teología en Sarrià (1921-1926) mientras daba clases, ayudaba en la prefectura y se encargaba de la sección editorial. Bajo el seudónimo de Miriel, escribió obras como Aritmética en solfa, con música de Villani; y fue ordenado sacerdote el 6 de junio de 1925.
Trabajó como consejero y prefecto en Valencia-San Antonio (1926-1932). Montó una librería escolar, dirigía la imprenta y la revista colegial, y organizó y sostuvo una pequeña distribuidora de cine para colegios.
Trabajó también en Huesca (1932-1936 y 1939-1940) como catequista. Al comenzar la Guerra Civil española, se enroló como capellán militar.
En 1940 inició el colegio de Zaragoza (1940- 1943), con el coadjutor don José Coll.
Después fue elegido por don Ricaldone para fundar la SEI (Editorial CCS) de Madrid (1943- 1952), ayudado por don Rómulo Piñol.
En 1952, estando de visita con los superiores de Turín, murió por un virus encefálico, el 4 de abril, a los 55 años de edad.
Mientras estuvo al frente de la SEI de Madrid, su espíritu emprendedor y sus extraordinarias dotes personales dieron vida a un sinfín de iniciativas culturales y formativas. Allí nació la Biblioteca Catequística, la colección pedagógica de textos escolares, la Biblioteca Ascética Salesiana, la biblioteca del Hogar Cristiano y la colección de Lecturas Amenas para la juventud. Se publicaron textos de catecismo, cuadros murales, la Biblioteca Escénica Catequística, y varias series de filminas Don Bosco.
Fue un gran trabajador, un calígrafo peritísimo, excelente dibujante y gran fotógrafo. Ya desde joven escribía diálogos y obras de teatro, pintaba decorados, montaba la luminotecnia y preparaba las representaciones; componía zarzuelas, sencillos pasodobles y motetes.
Por su alegría y buen humor, resultaba agradable conversar, convivir y trabajar con él. Tenía la sal y la pimienta necesarias para sazonar con donaire la más agria situación, el dicho ocurrente, la palabra jocosa y el chascarrillo oportuno.
Tenía una piedad sólida, sin beatería; fundiendo alegremente trabajo y oración.