Alonso Beato, Ramón Alejandro

Ramón Alejandro Alonso Beato

Sacerdote (1935-2025)

Nacimiento: Ledesma (Salamanca), 15 de agosto de 1935
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1952
Ordenación sacerdotal: Castellammare (Italia), 19 de marzo de 1964
Defunción: Salamanca, 6 de junio de 2025

Ramón nació el 22 de enero de 1935, en Ledesma, Salamanca, España. Su noviciado lo realizó en Mohernando, Guadalajara (España) del 15 de agosto de 1951 al 15 de agosto de 1952. Su primera profesión la emitió el 16 de agosto el año 1952; realizó sus estudios filosóficos en Guadalajara, España, entre 1954 y 1958 y marchó a hacer su tirocinio en Jarabacoa, República Dominicana, desde el 1954-1957; su profesión perpetua en Santo Domingo, República Dominicana, el 24 de agosto del 1957. Sus estudios teológicos los cursó en Inglaterra e Italia. Recibió las órdenes menores en Sherfield English, Inglaterra y pasó al estudiantado teológico de Castellammare-Scanzano, (Italia), donde fue ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1964.

En 1972 obtuvo la licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad Pontificia de Salamanca y también la Licenciatura en Psicología Clínica y Escolar en la misma universidad. Posteriormente, obtuvo un doctorado en Filosofía en la Universidad de Salamanca, España.

Desempeñó distintos cargos dentro de la Sociedad Salesiana en las Antillas, demás, como presidente de la Unión Nacional de Colegios Católicos, Profesor del seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, Profesor en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña y de la Universidad Católica de Santo Domingo, donde desempeñó los cargos de Vicerrector y posteriormente Rector. Fue miembro del Consejo Nacional de Educación y Asesor del Poder Ejecutivo en materias de Educación durante el gobierno del presidente Dr. Joaquín Balaguer.

El Señor le ha llamado al paraíso eterno el 6 de junio del 2025. Será recordado siempre como un salesiano cercano, amigable, respetuoso, trabajador, emprendedor. Poseía altas dotes intelectuales en el campo de la filosofía, educación y psicología.

Supo conjugar sus labores académicas con las prácticas de piedad propias de un buen religioso salesiano, aportando su experiencia y profundidad espiritual e intelectual. Se destacó por ser un buen acompañante espiritual y terapeuta de alto quilate sobre todo en las pruebas Proyectivas, especialmente la prueba de Rorschach.

Se dedicó en cuerpo y alma al desarrollo y crecimiento de la Universidad Católica Santo Domingo, posicionándola en un alto nivel educativo, desarrollando especializaciones demandadas por el mercado y el mundo empresarial.