Tomás Aranda Mohedano
Coadjutor (1910-1999)
Nacimiento: Hinojosa del Duque (Córdoba), 28 de agosto de 1910
Profesión religiosa: San José del Valle, 24 de enero de 1932
Defunción: Sevilla, 29 de enero de 1999
Tomás había nacido en la localidad cordobesa de Hinojosa del Duque, en el seno de una familia cristiana. Con 11 años, en agosto de 1921, marcha a la casa salesiana de Cádiz para estudiar humanidades, aunque pronto se inscribe como aspirante a coadjutor entre los estudiantes artesanos y aprende el oficio de sastre. Realiza el servicio militar y comienza el noviciado en San José del Valle, donde profesa el 24 de enero de 1932.
Es destinado para el servicio de despensero en el aspirantado de Montilla y vuelve a San José del Valle, como sastre, entre los novicios y filósofos.
Y desde 1938, durante 25 años, se dedicará a dar clase de música, con su hermosa voz, entre alumnos de enseñanza primaria: Arcos de la Frontera, Fuentes de Andalucía, Málaga, Ronda-Santa Teresa, Algeciras, Jerez de la Frontera-Oratorio. Pero será Carmona la casa que más se beneficie de su buen hacer, pues vive en ella 18 años en tres épocas distintas (1947-1949; 1960-1964; 1978-1989), siempre con la misma dedicación y entusiasmo. Cuando los niños marchaban a sus casas, iniciaba los ensayos con los soldaditos, junto con la banda de cornetas y tambores, que ponían sus notas de infantil alegría en fiestas patronales o colegiales, tanto en Carmona como en los pueblos del entorno.
Jubilado del apostolado escolar por la edad y los achaques, pasó dos años al internado de Utrera como responsable de la enfermería y de la ropería. En la década 1968-1978, transcurrida en Sevilla-Santísima Trinidad, brinda una nueva faceta de su personalidad como sacristán del santuario de María Auxiliadora. Estuvo después destinado diez años en Carmona y, algo cansado, pidió pasar sus últimos días en la casa de la Santísima Trinidad. Y sin moverse del sitio, en 1996, fue uno de los fundadores de la nueva casa de Don Pedro Ricaldone, reservada para la atención de salesianos enfermos y ancianos.
Fue un hombre sencillo, directo y cordial, con gran sentido de responsabilidad y de gran humildad. Tuvo una especial relación con Carmona y su interés personal por las familias de los colegiales y antiguos alumnos. A veces, acompañado de sus alumnos, visitaba a los enfermos y organizaba giras a los lugares más representativos de la ciudad.
La trayectoria de su vida salesiana está vinculada a la música y, sin estudios especiales, solo con su bellísima voz, hizo este servicio maravilloso a los jóvenes. En las fiestas de la comunidad todos esperaban con ilusión su famosa Alborada y, ya anciano, los sábados, a una simple sugerencia, entonaba con su trémula voz la Salve Regina. ¡Y su rostro se iluminaba pensando que cantaba ante la Virgen de Gracia, patrona de Carmona, o ante la Auxiliadora! El Señor lo llamó el 29 de enero de 1999, a las puertas de la fiesta de Don Bosco, a la edad de 88 años.