Bárcena Gil, Jesús

Jesús Bárcena Gil

Coadjutor (1903-1986)

Nacimiento: Barakaldo, 15 de octubre de 1903
Profesión religiosa: Carabanchel Alto, 25 de julio de 1921
Defunción: La Coruña, 26 de julio de 1986

Jesús Bárcena nació en Barakaldo (Vizcaya), el 15 de octubre de 1903.

Ingresó en el colegio salesiano de su ciudad a los 10 años, y dos años más tarde marchó a El Campello para iniciar el aspirantado, que terminó en Salamanca. Hizo el noviciado en Carabanchel Alto en 1920 y allí profesó el 25 de julio de 1921. Permaneció en la casa de Carabanchel Alto haciendo un poco de todo: ropero, despensero, recadero, hortelano, encargado también de la granja…, y con total dedicación al canto y al teatro.

Al estallar la Guerra Civil de 1936, se encontraba en Santander. Los salesianos tuvieron que abandonar el colegio, pero él, junto con el sacerdote don Pedro Rodríguez y el coadjutor Agustín Septién, se quedó durante algún tiempo para custodiarlo, aunque pronto también ellos tuvieron que buscarse asilo. Descubierto, fue apresado y condenado a trabajos forzados de fortificación y de trincheras. Estos trabajos y las penalidades y sufrimientos que le ocasionaron dejaron en él una huella que fue minando poco a poco su fuerte naturaleza, causándole las molestias y los graves síntomas de una seria arteriosclerosis y artritis no menos aguda y dolorosa, que se fueron acentuando y que en los últimos años dejarían su cuerpo anclado en la habitación.

En el año 1943, ante el deterioro de su salud, fue destinado al colegio Don Bosco de La Coruña, con la esperanza de que el clima benigno de la ciudad lo aliviara de sus dolores. En su nuevo destino hizo de todo: encargado de la despensa, tuvo que ingeniarse para buscar, en aquellos dificilísimos años de la postguerra, alimento para el centenar y medio de internos y mediopensionistas que había en el colegio. Fue también el encargado del teatro y del cine. Con su sacrificada dedicación en el arte dramático, con sus sonoros cantos, sus chispeantes sobremesas, sus subidas de tono cuando se enfadaba y su buen humor constante, alcanzó gran ascendiente también entre los alumnos. Los antiguos alumnos tenían con él una deuda de gratitud y solicitaron al ministerio la Medalla del Trabajo, que le fue concedida el 22 de abril de 1972, en su categoría de Plata (BOE 25 de mayo de 1972).

El día 7 de julio de 1986, una hemiplejia le paralizó medio cuerpo. Tras unos días de intensos cuidados médicos en un sanatorio, regresó de nuevo a la comunidad, pero el día 26 del mismo mes, a las 20.15 horas, se durmió definitivamente en el Señor.

El señor Bárcena era una persona de gran vitalidad y entusiasmo, que la enfermedad fue mermando paulatinamente. Le gustaba decir que una de sus alegrías y satisfacciones más grandes había sido la de haber hecho reír mucho con sus narraciones, con sus papeles de teatro, incluso haciendo de diablo, con toda gama de recursos artísticos, muchos de ellos de su inventiva y patente. Fue, además, un buen salesiano, que se distinguió por su sencillez, por su piedad y su espíritu de trabajo. Profesó gran cariño a Don Bosco y a todo lo salesiano, esforzándose por ser siempre fiel. María Auxiliadora, a la que aprendió a amar ya desde niño en su pueblo, era su Madre, a la que invocaba y confiaba constantemente su vocación. Supo sembrar amor y recogió el amor y el cariño de todos.