Bello Louro, Fernando

Fernando Bello Louro

Sacerdote (1916-1998)

Nacimiento: La Boullosa (Orense), 21 de mayo de 1916
Profesión religiosa: Mohernando, 16 de agosto de 1935
Ordenación sacerdotal: Carabanchel Alto, 15 de junio de 1946
Defunción: Madrid, 19 de diciembre de 1998

Nació el 21 de mayo de 1916 en La Boullosa, aldea cercana a Allariz, a cuyo colegio salesiano fue enviado Fernando en 1928. Sintiendo la vocación salesiana, realizó el aspirantado en el Paseo de Extremadura. Allí salió elegido como representante de los aspirantes y asistió a la canonización de Don Bosco en Roma. Profesa en Mohernando el 16 de agosto de 1935.

La Guerra Civil provoca la interrupción de sus estudios de filosofía. Sufrió cárcel en Las Ventas. Puesto en libertad, gracias a las gestiones de Bobby Deglané, fue acogido en la embajada de Chile hasta el final de la contienda. Después de la guerra, reanudó en Mohernando los estudios de filosofía, realizó el tirocinio en Béjar y estudió teología en Carabanchel Alto, donde fue ordenado el 15 de junio de 1946.

Sus primeros cinco años de sacerdote trabajó como catequista en las escuelas profesionales de Deusto. En 1951 fue nombrado director de Barakaldo. De allí pasó, también como director, al colegio de Atocha, donde comenzó las obras de la nueva iglesia de María Auxiliadora. Fue nombrado director del difícil colegio de San Fernando de la dipuntación de Madrid. Durante los nueves años de su directorado en San Fernando le tocó sufrir las calumnias esparcidas por el diario Pueblo contra el colegio y su persona. Muy afectado por esa crisis, tuvo que pasar unos días con su familia en Galicia.

De 1968 a 1972 fue administrador del teologado y del aspirantado de coadjutores de Carabanchel Alto. Ese año fue designado primer director de la fundación de la presencia salesiana en Bata (Guinea Ecuatorial), haciéndose cargo del colegio Enrique Nvo. Enrarecida la situación política, los salesianos fueron encarcelados a finales de 1976. Tuvieron que realizar trabajos forzados, chapear la selva, limpiar el recinto… Más tarde, fueron puestos en libertad, excepto los dos salesianos más jóvenes, por los que hubo que pagar una fuerte cantidad de dinero. Expulsados de Guinea en junio de 1977, don Fernando es enviado como administrador a Guadalajara.

Debido a su precario estado de salud y ánimo, deja el cargo y es enviado como confesor a Arévalo. Habiendo cambiado el orden político en Guinea, los salesianos regresan en 1980. Don Fernando también. De 1980 a 1991 dirige la comunidad de Bata. De 1991 a 1993 es confesor de la comunidad de Malabo. Una fractura de fémur aconseja el regreso a España y es destinado a la comunidad de Atocha-Don Bosco, donde permanecerá hasta su muerte.

Su vida estuvo repleta de experiencias de todo tipo que supieron forjar su identidad salesiana de excelente y prudente guía, sereno, fiel y bondadoso.