José Binelli
Sacerdote (1877-1935)
Nacimiento: Caresana-Vercelli (Italia), 17 de mayo de 1877
Profesión religiosa: Ivrea (Italia), 4 de octubre de 1895
Ordenación sacerdotal: Borgo San Martino (Italia), 29 de enero de 1905
Defunción: Turín-Valsalice, 2 de julio de 1935
El «santo don Binelli» como lo suelen denominar los que lo conocieron, nació en Caresana en una familia en la que crecieron varias vocaciones salesianas.
Hizo el noviciado en Ivrea y allí emitió sus votos religiosos el 4 de octubre de 1895.Frecuentó la universidad de Turín licenciándose en Letras en 1904. Un año más tarde fue ordenado sacerdote y fue destinado como profesor al prestigioso colegio salesiano de Turín-Valsalice (Turín), donde se formaban también los jóvenes salesianos.
Se distinguió por su gran inteligencia y sus dotes para la enseñanza. Tenía, además, un corazón oratoriano y lo ejercitó en el floreciente oratorio de Turín-Valsalice.
En 1915 fue llamado a regir las inspectorías españolas céltica (Madrid) y tarraconense (Barcelona) que, aunque eran dos inspectorías distintas, en aquellos años estaban bajo el gobierno de un mismo inspector.
Permaneció en España como inspector durante 10 años (1915-1925), 10 años muy intensos en los que se crearon las casas de Arcos de la Frontera (1916); La Coruña (1916); Villena (1917); Madrid-Estrecho (1922); Allariz (1923); Las Palmas (1923) y Pamplona (1924). Gracias a la piedad y el celo del inspector, se dio gran impulso a las casas de formación y a los oratorios festivos.
En 1925 volvió a Italia y fue nombrado director de instituto teológico internacional de Turín (1925-1927). En plena actividad y éxito de su gestión, le sorprendió una encefalitis crónica que lo fue debilitando progresivamente con fuertes dolores, que soportó con gran entereza de ánimo.
Tuvo que dejar el instituto teológico y recluirse en Turín-Valsalice, donde consumó el holocausto de su vida, siguiendo las huellas del venerable don Andrés Beltrami, que allí había impartido su místico magisterio de oración y aceptación del dolor con su lema: «Ni sanar ni morir, sino vivir para sufrir». Don Binelli murió con fama de santo el 2 de julio de 1935 a los 58 años de edad.