Cabello Domínguez, Juan

Juan Cabello Domínguez

Sacerdote (1864-1946)

Nacimiento: Pilas (Sevilla), 5 de marzo de 1864
Profesión religiosa: Sant Vicenç dels Horts, 14 de noviembre de 1897
Ordenación sacerdotal: Sevilla, 19 de septiembre de 1903
Defunción: Utrera, 21 de diciembre de 1946

Nació el 5 de marzo de 1864 en Pilas (Sevilla). Monaguillo en la parroquia de su pueblo, con dos de sus compañeros, formaron la compañía religiosa de San Luis Gonzaga, a la que sumaron a la mayoría de sus jóvenes paisanos. Con ocasión de una misión popular que predicaban los franciscanos, manifestó su deseo de hacerse franciscano, pero al ser el mayor de sus hermanos y estando la familia en dificultades económicas, su madre no le dio el permiso. Lo mismo le ocurrió cuando le ofrecieron una beca para cursar gratuitamente en el seminario sevillano.

Hasta los 30 años desempeña con competencia el oficio de albañil. En 1894, un señor para el que había trabajado en Sevilla le paga el viaje para participar en la peregrinación nacional de obreros católicos a Roma para agradecer al papa León XIII su encíclica Rerum Novarum (1891). En dicha peregrinación conoce a don Pedro Ricaldone, director a la sazón de la casa salesiana de Sevilla, y se despierta en él de nuevo el deseo de ser sacerdote.

En marzo de 1895 se encuentra en Sevilla entre los hijos de María. El 30 de abril de ese año un accidente le lastima la pierna y le deja una marcada cojera para el resto de su vida. En septiembre de 1896 ingresa en el noviciado de Sant Vicenç dels Horts, que culminó con la profesión perpetua el 14 de noviembre de 1897 y los estudios de filosofía.

Pasa a la casa de Sarrià como asistente, al mismo tiempo que inicia sus estudios de teología, que continúa en Sevilla, donde es ordenado sacerdote el 19 de septiembre de 1903.

Su campo de ministerio sacerdotal lo desarrolló en las casas de Carmona (1904-1907), en Cádiz (1910-1911), en Écija (1917-1918) y el colegio de Santa Teresa de Ronda (1918-1919). En Utrera pasó 36 años (1907-1910, 1911-1917, 1919-1946). Siempre como ecónomo, maestro y asistente, hasta que en Utrera encontró su servicio como encargado de la enfermería y confesor.

Falleció el 21 de diciembre de 1946 en Utrera. Era un salesiano que rezumaba cercanía y sencillez, siempre exacto en las prácticas de piedad, enfermero de los cuerpos y de las almas.